Lo nuevo - Mapa del sitio - Calendario
Acuerdos Comerciales - Proceso del ALCA
Temas Comerciales
English - français - português
Búsqueda
 

ORGANIZACIÓN MUNDIAL
DEL COMERCIO

WT/DS18/RW
18 de febrero de 2000

(00-0542)
  Original: inglés

AUSTRALIA MEDIDAS QUE AFECTAN A LA IMPORTACIÓN DE SALMÓN
RECURSO AL PÁRRAFO 5 DEL ARTÍCULO 21 POR EL CANADÁ




INFORME DEL GRUPO ESPECIAL

(Continuación)



ANEXO 1

Transcripción de la reunión conjunta con expertos,
celebrada el 8 de diciembre de 1999

Presidente

1. Deseo dar la bienvenida a las partes y los expertos científicos a esta reunión. Mi nombre es Michael Cartland y soy el Presidente del Grupo Especial. Los otros dos miembros son la Sra. Claudia Orozco, de la Misión Permanente de Colombia, y el Sr. Kari Bergholm, que perteneció al Ministerio de Relaciones Exteriores finlandés. La secretaria del Grupo Especial es Gretchen Stanton, ayudada por Christiane Wolff. El Grupo Especial también cuenta con la asistencia de Jeffrey Gertler y Joost Pauwelyn, de la División de Asuntos Jurídicos. Los expertos que asesoran al Grupo Especial son el Dr. Brückner, el Dr. McVicar y la Dra. Wooldridge.

2. Permítanme comenzar informándoles de que esta reunión se está grabando. Por consiguiente, les ruego que cuando tomen la palabra no se olviden de encender el micrófono apretando el botón verde. En el micrófono se ve una luz roja cuando está encendido. Otro ruego igualmente importante es que apaguen el micrófono cuando hayan terminado de hablar; en este sistema sólo pueda haber uno encendido en cada momento.

3. Ahora invito a las partes a que presenten sus delegaciones, ¿comenzando con el Canadá? (véanse las listas adjuntas).

4. El objeto de la presente reunión es permitir a los expertos ampliar lo expuesto en sus respuestas por escrito a las preguntas del Grupo Especial, destacando los puntos principales, y permitir un intercambio exhaustivo de opiniones entre los expertos, las partes y el Grupo Especial.

5. Deseo aprovechar esta oportunidad para dar las gracias a los expertos por haber aceptado actuar como asesores del Grupo Especial y por haber respondido en un plazo tan breve a las preguntas de éste. Como ustedes saben, nos encontramos con limitaciones de tiempo y debemos preparar informes con cierto retraso, y esto crea una presión considerable no sólo sobre nosotros, sino también sobre ustedes.

6. Para su información, deseo indicar que después de la reunión de hoy y de las de mañana y el viernes con las partes y con las terceras partes en la diferencia, el Grupo Especial debe proceder a preparar su informe. En la primera parte de éste se resumen los datos y argumentos presentados en este caso y se facilitará a las partes para que formulen sus observaciones. Un elemento de esta primera parte del informe será una compilación de las respuestas por escrito de los expertos a las preguntas del Grupo Especial. Tendrán la oportunidad de introducir cualquier corrección que consideren necesaria en este resumen de sus respuestas. Posteriormente, el Grupo Especial debe distribuir su informe final a las partes. El Grupo Especial tiene intención de incorporar una transcripción de la reunión de hoy como anexo del informe final.

7. Deseo subrayar que las actas de este Grupo Especial son confidenciales. Todo lo que se dice en esta sala está sujeto a las normas de la OMC en materia de solución de diferencias y a los procedimientos de trabajo del Grupo Especial. Así pues, todo es confidencial a menos que las partes permitan su publicación. Cuando el Grupo Especial ha concluido su trabajo y se distribuye el informe final a todos los Miembros de la OMC, normalmente se considera que el informe es un documento público, incluido el resumen de sus respuestas a las preguntas del Grupo Especial y la transcripción de esta reunión. Esperamos que el informe final se distribuya a comienzos de febrero de 2000.

8. Con respecto a la confidencialidad, hay que señalar también que el 23 de noviembre de 1999 Australia presentó información que clasificó como confidencial en virtud de lo dispuesto en la regla 19 de nuestros Procedimientos de trabajo. Esta información fue suministrada a Australia por evaluadores científicos del Análisis del riesgo de las importaciones de 1999 y constituye la denominada lista C, "Documentos del proceso de examen científico continuo presentados al Senado para su consulta". De conformidad con lo dispuesto en la regla 19, esta información:

"no se hará pública en el informe del Grupo Especial … No obstante, el Grupo Especial podrá exponer conclusiones extraídas de esa información sin hacer referencia al autor de la misma".

Así pues, las partes y los expertos podrán referirse a esta información. Sin embargo, en nuestro informe, con inclusión de la transcripción de la presente reunión, no se revelará dicha información. Téngase en cuenta también que, en cumplimiento de la regla 20:

"Después de la distribución del informe del Grupo Especial, o, en caso de apelación, después de la distribución del informe del Órgano de Apelación, el Grupo Especial, el personal de la Secretaría, las partes y los terceros devolverán a la parte que haya presentado la información a la que dicha parte haya atribuido carácter confidencial, a no ser que ésta convenga en lo contrario."

Esta obligación de devolver la información de la lista C, designada por Australia como confidencial, también es aplicable a los expertos.

9. En esta reunión, el Grupo Especial tiene previsto proceder como sigue:

En primer lugar concederé la palabra a los expertos, uno por uno, para que formulen cualquier observación introductoria de carácter general que consideren apropiada. No es necesario que repitan lo que figura en sus respuestas por escrito, pero les invito a exponer sus puntos principales, los sectores en los que vean que están las cuestiones más importantes y los puntos conflictivos. Si desean hacer observaciones sobre cualquier punto planteado por otro experto o por las partes en sus réplicas, pueden hacerlo libremente. También se ruega que expliquen si alguna comunicación que hayan recibido después de dar sus respuestas por escrito les ha hecho cambiar de opinión, o aclarado ciertas dudas que hayan expresado en sus respuestas por escrito.

10. Luego les pediré que respondan a las nuevas preguntas que han recibido al entrar en la sala. Recorreremos las preguntas formuladas a los expertos una por una. (Las partes habrán de responder a estas preguntas el viernes.)

11. Una vez concluida esta parte, el Canadá tendrá la oportunidad de plantear nuevas preguntas y formular observaciones sobre las opiniones de los expertos, y éstos podrán responder inmediatamente. En el caso de que Australia desee plantear alguna cuestión complementaria directamente relacionada con las formuladas por el Canadá, tendrá la oportunidad de hacerlo.

12. Después de las respuestas de los expertos, Australia tendrá a su vez la oportunidad de plantear cualquier nueva cuestión y formular observaciones sobre las opiniones de los expertos, y se permitirá al Canadá intervenir en la medida en que tenga alguna cuestión complementaria que plantear con una relación directa.

13. Deseo señalar que los expertos podrán responder a cada pregunta cuando se plantee. Sin embargo, esta reunión no tiene por objeto conocer nuevas pruebas que las partes no hayan presentado anteriormente. Asimismo, no tenemos previstas declaraciones formales de las partes. Los nuevos argumentos de las partes se escucharán el viernes.

14. Con posterioridad a las intervenciones de las partes, el Grupo Especial tal vez desee plantear alguna nueva cuestión o solicitar alguna aclaración adicional. Por último, daré a los expertos la oportunidad de tomar de nuevo la palabra individualmente para cualquier declaración final que deseen realizar, de manera que puedan poner de relieve las opiniones y conclusiones que consideren más importantes.

15. El último punto es pedirles, a los expertos y las partes, que traten de ir al grano en sus respuestas, evitando repeticiones prolongadas de lo que ya se haya expuesto por escrito.

16. Tras esta introducción, deseo invitar en primer lugar a todos los participantes a presentarse. Luego propongo que comencemos con las observaciones iniciales de los expertos: Dr. Brückner, Dr. McVicar y Dra. Wooldridge, por este orden.

Dr. Brückner

17. Tal como nos ha pedido, no repetiré las respuestas ya dadas, pero he preparado una breve declaración como resumen que podría exponer. Creo que es necesario explicar los fundamentos de las observaciones formuladas y la base de la que se derivan. Se trata solamente de un panorama general, sin entrar en cuestiones específicas, para tratar de explicar por qué se dieron esas respuestas.

18. En mi opinión, el análisis del riesgo de las importaciones se realiza con una finalidad primordial, que es permitir a la administración veterinaria del país importador adoptar decisiones claras de "sí" o "no", para permitir o rechazar las importaciones. Si la respuesta es "sí", el análisis del riesgo de las importaciones debe poder orientar también al administrador sobre las prácticas de gestión del riesgo que han de aplicarse y permitir que las medidas sanitarias y fitosanitarias atenúen el riesgo asociado con el producto importado. En mi opinión, y tal como se explica en las respuestas a las preguntas Nos 1 y 2 planteadas a los asesores expertos, con independencia de que se haya realizado una evaluación cuantitativa o cualitativa, el aspecto fundamental con respecto al producto que ha de importarse está en las posibles consecuencias en caso de radicación o propagación de una enfermedad. Esto, a su vez, sirve de orientación para la decisión sobre las prácticas de gestión del riesgo y las medidas sanitarias y fitosanitarias que han de aplicarse. También es una práctica común en el comercio internacional que la atenuación del riesgo esté a cargo tanto del país exportador como del importador, pero con un equilibrio que no suponga una restricción para el comercio.

19. La metodología aplicada en el IRA de 1999 sigue una vía estructural, en mi opinión, de razonamiento y evaluación de conformidad con las directrices internacionales aceptadas y recomendadas para una evaluación cualitativa del riesgo. Opino que consigue explicar las posibles consecuencias y establecer las relaciones lógicas entre la gestión del riesgo y las medidas sanitarias y fitosanitarias decididas al respecto y el peligro anterior y los criterios de identificación y evaluación del riesgo. Estimo que es aceptable y justificable desde el punto de vista científico, por ejemplo, no caer en la trampa de aceptar la homogeneidad sino evaluar las consecuencias de cada enfermedad por separado y a partir de esa deducción decidir las medidas que han de aplicarse. Tampoco hay que dar por descontado que si para una enfermedad particular la probabilidad de radicación -es decir, la evaluación de la aparición del riesgo más la evaluación de la exposición- se valora como "baja", pero la evaluación de las consecuencias es "moderada" o "alta", el administrador no deba plantearse la aplicación de medidas de atenuación del riesgo. Un ejemplo es la forunculosis, en la que hay una diferencia en los factores de evaluación con respecto al salmón del Pacífico capturado en el océano y otros salmones. Otro ejemplo es el fundamento para los factores de evaluación del riesgo que se dan para el virus de la NHI. Este razonamiento constituye la base de la evaluación del riesgo a partir de las enfermedades seguida por Australia. Australia ha reconocido para cada ejemplo este hecho, adoptando disposiciones al respecto en las prescripciones de certificación sanitaria, es decir, no exigiendo la misma certificación para A. salmonicida con respecto a los salmónidos capturados en el océano que para otros salmónidos, y también con respecto a las prescripciones de certificación para la AIS, sólo para los salmónidos del Atlántico. También se reconoce el hecho de que cuando, por ejemplo, un país exportador puede presentar una verificación científica de la ausencia de enfermedades, se evaluará caso por caso o aparecerá ya plasmada en las prescripciones de importación para un determinado país. Un ejemplo es la aceptación de la situación más favorable de Nueva Zelandia en cuanto a las enfermedades.

20. Al entregar las preguntas al grupo de expertos, se recordó a éste más de una vez que formulara observaciones, pero teniendo en cuenta el "informe de 1999 en general". Me pareció que esta petición era un recordatorio de que no debíamos concentrarnos en aspectos específicos relativos a enfermedades concretas, sino opinar sobre el IRA como una evaluación total y no perder de vista la tendencia general a lo largo de todo el informe a verificar las medidas sanitarias y fitosanitarias decididas en último término para los tres productos de que se trataba. La otra alternativa habría sido insistir en las evaluaciones cuantitativas de enfermedades cuando existieran datos suficientes, una evaluación cualitativa cuando no se dispusiera de tales datos y al final presentar un conjunto distinto de medidas sanitarias y fitosanitarias para cada enfermedad reflejado en conjuntos diferentes de certificaciones sanitarias. Este criterio estaría en contradicción con el Acuerdo MSF y daría lugar a un método de gestión del riesgo que sería imposible manejar, tanto desde el punto de vista logístico como del administrativo.

21. En conclusión, mi planteamiento al responder a las preguntas se basó en esto, teniendo también presente el marco en el cual se realizó la evaluación, es decir, excluyendo las enfermedades endémicas y concentrándome en las enfermedades exóticas para Australia. Desde el punto de vista administrativo veterinario, es también esencial prestar atención a los fundamentos para abordar la gestión del riesgo, es decir, a los resultados de la evaluación de la aparición del riesgo y de la exposición, así como a las consecuencias de la radicación o propagación de una enfermedad exótica. Por este motivo, en mi opinión está justificado desde el punto de vista científico que las medidas sanitarias y fitosanitarias que se decidan en último término vayan más allá de la prescripción mínima de evisceración propuesta en el Código de la OIE a fin de alcanzar el nivel adecuado de protección de Australia. La única excepción, como he señalado en mis respuestas, es que no he conseguido ver justificación científica para las prescripciones con piel/sin piel en los productos "listos para el consumo". He leído otra documentación que se presentó cuando ya habíamos respondido a las preguntas, pero no creo que necesitemos entrar en detalles sobre esto. Con esto concluyo mis impresiones generales.

Dr. McVicar

22. Agradezco al Grupo Especial la invitación a participar en esta labor. Las cuestiones planteadas me han parecido muy complejas y, por consiguiente, muy difíciles. Después de trabajar en el sector de la ictiopatología durante 30 años, tanto en investigación primaria como, en particular durante los 15 últimos años, en el uso de reglamentación de lucha contra las enfermedades de los peces, soy plenamente consciente de las dificultades que se encuentran para dar una respuesta definitiva a muchas de las cuestiones centrales que acompañan al proceso de adopción de decisiones. Espero poder ayudar al Grupo Especial a aclarar los puntos que he planteado antes en mis respuestas por escrito y seguir siendo de ayuda hoy en otras materias en las que soy experto.

23. El Grupo Especial debe tener presente que he intervenido directamente en aspectos anteriores del tema específico objeto de examen. He actuado como asesor del Servicio de Cuarentena e Inspección durante la compilación de la evaluación del riesgo de 1999 sobre productos de salmónidos y de otras especies y sobre los peces ornamentales. Señalé a la atención de la OMC esto antes de aceptar el Acuerdo de Servicios Especiales y se me indicó que no había ninguna objeción. También he colaborado estrechamente con científicos y personas encargadas de establecer normas del Canadá durante los últimos años. No creo que esta participación anterior influya de ninguna manera en mi imparcialidad al responder a las preguntas planteadas por el Grupo Especial, puesto que mi función con el análisis del riesgo de las importaciones y con los científicos canadienses se refirió exclusivamente a asuntos técnicos y científicos y no a ningún aspecto normativo. Conozco bien a ambas partes y respeto sus opiniones y sus conocimientos científicos, por lo que lamento que no se haya conseguido un acuerdo bilateral antes de plantearse la controversia.

24. Me parece que una de las principales diferencias en esta controversia es la medida en que deben utilizarse datos cuantitativos en los procesos de adopción de decisiones. Desde el mismo comienzo deseo dejar claro que no soy especialista en evaluación del riesgo o creador de modelos teóricos de enfermedades de los peces. Mi formación es la de científico práctico en la esfera ictiosanitaria. Mi intervención en el análisis del riesgo en este sentido se ha producido mediante investigación y estudios epidemiológicos, considerando el origen y la propagación de una amplia variedad de enfermedades en peces tanto en libertad como de criadero, por ejemplo la enfermedad del páncreas, la SHV y la AIS, y particularmente en el diagnóstico y la lucha contra las enfermedades de los peces de criadero, y en segundo lugar en la elaboración y modificación de reglamentos para la lucha contra las enfermedades de los peces tanto en el Reino Unido como en la Unión Europea.

25. A lo largo de mi carrera he tenido que hacer frente a situaciones de la vida real en las que la experiencia práctica, incluso las consecuencias de medidas particulares, se han puesto de manifiesto y se han dejado sentir posteriormente. Siempre que ha sido posible, mi criterio en relación con las preguntas planteadas por el Grupo Especial ha consistido en intentar situar mis respuestas en situaciones de la vida real, tanto cuando tengo experiencia personal como cuando hay datos sólidos en la bibliografía científica sobre ictiopatología. No es mi intención examinar mis respuestas por escrito, sino que me limitaré a exponer lo que considero que son las principales cuestiones en las que sigue habiendo desacuerdo entre los dos partes y en las que se ha indicado que persiste la incertidumbre.

26. En el pasado, muchas de las decisiones y las prácticas y políticas en relación con la prevención y lucha contra las enfermedades de los peces se han adoptado con datos de apoyo numéricos por desgracia incompletos, y ha sido necesario conceder una importancia considerable a las experiencias anteriores sobre el comportamiento de una enfermedad en circunstancias particulares. Sin embargo, aunque no se han reconocido formalmente como tales, todos los principales componentes de la evaluación formal del riesgo han constituido desde hace tiempo la base de aspectos importantes tanto de la aplicación de controles ictiosanitarios prácticos como de la formulación y utilización de legislación en este sector. Hay una base de datos que va aumentando progresivamente para las enfermedades más importantes y, cuando se consigue disponer de datos apropiados, por ejemplo la supervivencia de un patógeno en condiciones particulares, éstos se están utilizando y ocupan ya o pueden llegar a ocupar un puesto central a la hora de tomar decisiones.

27. En esta declaración introductoria, hay tres aspectos sobre los cuales deseo hacer observaciones concretas. Se trata de si considero que hay limitaciones prácticas sobre el análisis del riesgo cuantitativo y cualitativo; alguna referencia a las medidas apropiadas que se están utilizando para reducir el riesgo; y los agentes patógenos y sus variantes incluidos en los procedimientos de evaluación del riesgo. Todas mis observaciones se refieren a sectores de incertidumbre en la ciencia y en los que soy partidario de actuar con cautela a la hora de hacer interpretaciones cuando pueden utilizarse los datos en la adopción de decisiones.

28. En primer lugar, las limitaciones. Son importantes los peligros que se derivan de intentar simplificar excesivamente los factores de riesgo en las pautas de las enfermedades de los peces. Naturalmente, lo ideal es tener pruebas directas procedentes de situaciones reales en las que puede medirse el verdadero riesgo de enfermedad de manera totalmente cuantificada. Por desgracia, la mayoría de los datos ictiopatológicos cuantitativos proceden de estudios de acuario o de laboratorio. Los peligros asociados con el uso de tales datos como base para la evaluación del riesgo se ilustran en la facilidad con que es posible eliminar las barreras naturales de la susceptibilidad del portador en condiciones experimentales. Esto se pone de manifiesto en la reglamentación internacional cuando no pueden utilizarse estudios experimentales como prueba de la susceptibilidad del portador. De manera análoga, los datos sobre la supervivencia de los patógenos citados en la bibliografía científica normalmente no están definidos y con frecuencia se refieren a un máximo encontrado en condiciones experimentales particulares, o incluso simplemente se indica lo que duró el experimento antes de su conclusión.

29. El segundo punto que deseo plantear en relación con esto es que suele ocurrir que haya una serie compleja de componentes interactivos del medio biótico y abiótico que son factores determinantes que pueden contribuir a la radicación, gravedad y persistencia de las enfermedades en los peces. En realidad he participado en tales estudios detallados con enfermedades de peces en libertad y mi propio trabajo confirma lo que digo. Debido a esto, y como consecuencia de mi experiencia práctica en relación con la prevención y la lucha contra las enfermedades de los peces, tengo cierto grado de reserva acerca de la aplicación directa de sistemas de modelos matemáticos para evaluar el riesgo en el sector de la ictiopatología. Mi opinión es que, a menos que los modelos estén basados con seguridad en datos comprobados sobre el terreno, existe un peligro grave de que las hipótesis que se plantean puedan llevar a conclusiones muy erróneas. Esto no quiere decir que considere que no se puede recurrir a la creación de modelos de evaluación del riesgo, particularmente como medio para indicar cuándo se requieren más datos para permitirnos pasar de una evaluación cualitativa a otra más cuantitativa, lo cual pienso que debe ser siempre nuestro objetivo. Siguiendo en este sentido, no cabe duda de que la ausencia de la aparición de una manifestación tras la utilización prolongada de una cierta práctica, como la importación de un producto, tiene una importancia considerable, como he indicado en mi respuesta por escrito. Sin embargo, también en esto es necesario actuar con cierta cautela, y hay dos puntos de interés que deseo señalar aquí, aunque probablemente esté repitiendo en cierto modo lo que ya dije en mi respuesta por escrito. La percepción del riesgo cambia inmediatamente con la primera aparición de una enfermedad asociada con una manifestación importante. Los científicos buscan con excesiva frecuencia explicaciones para un hecho que no se había predicho, y esto es muy aplicable a la ictiopatología. El segundo punto que deseo señalar es que, para que una evaluación del riesgo siga siendo buena, las condiciones que condujeron a la aparición o la no aparición de un hecho deben ser las mismas. Por ejemplo, el hecho de que no haya aparecido septicemia hemorrágica viral como consecuencia de la introducción como cebo de arenques que puedan estar infectados es importante, pero puede tener escaso interés para el uso del mismo producto en otras circunstancias, como el caso extremo de utilizarlo como fuente de alimentos en las granjas de salmónidos en las que el riesgo puede considerarse que es bastante elevado.

30. Paso ahora a mi segundo punto, el riesgo de las medidas de reducción. También en este caso hay varios aspectos en los que es necesario actuar con cautela. Es cierto que no ha habido estudios amplios o sistemáticos realizados en situaciones prácticas sobre las consecuencias reales de cada una de las medidas que está introduciendo Australia para reducir el riesgo efectivo. Las pruebas de laboratorio pueden demostrar que algunos virus, como el de la AIS, pueden sobrevivir durante períodos excepcionalmente largos, muchos meses, en agua marina estéril, pero la experiencia práctica indica que la supervivencia sobre el terreno puede ser muy breve, en la práctica sólo de unos días. En este caso se plantea el dilema de qué cifra se debe introducir en el análisis del riesgo. Elegiría el lado práctico. También es evidente que una reducción de la concentración de patógenos viables en un producto como consecuencia de una medida introducida no llevará necesariamente al mismo nivel exacto de reducción del riesgo final de exposición a la radicación de la enfermedad asociado con el producto. Asimismo, en la evaluación del riesgo de exposición y radicación, no siempre es posible establecer una comparación directa entre los controles que pueden ser necesarios para las distintas enfermedades; el Dr. Brückner ya se ha referido a esto. En las características biológicas hay muchas variaciones que es necesario tratar por separado. Parece evidente que estos problemas en las interpretaciones de los datos disponibles en la actualidad sobre la aparición de una infección en el producto y la posibilidad de supervivencia y transmisión de patógenos importantes son el punto crucial de la controversia en este caso. Ciertamente es necesario abordar todo este sector lo antes posible y obtener datos cuantitativos. Mientras no se disponga de dicha información, hay que formular hipótesis amplias tanto sobre la necesidad como sobre la eficacia de cualquier medida que se introduzca. Parece inevitable que se mantengan las diferencias de opinión mientras no se disponga de datos más precisos.

31. Pasando muy brevemente a los agentes patógenos, hay dos aspectos aquí sobre los que creo que merece la pena que comente algo, a saber, qué enfermedades se han especificado, y en segundo lugar cómo abordar las diferencias en los "tipos" de una enfermedad con un mismo nombre. La evaluación del riesgo y los procedimientos que pueden utilizarse para reducir estos riesgos a un nivel apropiado requieren la identificación de peligros específicos asociados con un producto particular, y por lo que puedo ver esto figura en el Acuerdo MSF. Para cada producto objeto del presente debate, me parece que sólo tiene interés la manera en que se utilizan los controles para esas enfermedades específicas en el producto de la misma especie de peces o las mismas enfermedades en otros productos, por ejemplo otros salmónidos, peces distintos de los salmónidos y peces ornamentales, acerca de los que estamos hablando aquí. El hecho de que un país elija aplicar a otras enfermedades no especificadas, por ejemplo de los productos de peces capturados, controles menos rígidos que los utilizados en las sardinas o con enfermedades autóctonas que tienen una distribución restrictiva, me parece que tiene escasa importancia para el debate sobre los salmónidos. Puedo hacer observaciones análogas en el análisis del riesgo con respecto a los peces ornamentales y a los peces marinos en libertad. Cada producto y cada enfermedad requieren una evaluación independiente. Posiblemente me falte algo aquí, pero si se considera esto en el contexto de la posibilidad de aparición de enfermedades en el futuro, espero que vean la perspectiva desde la que hablo.

32. Es motivo de preocupación científica el hecho de que constantemente se estén encontrando nuevas condiciones patológicas importantes y que las organizaciones internacionales como la OIE tengan que evaluar de nuevo constantemente sus listas de enfermedades de declaración obligatoria y otras enfermedades importantes. Al hacerlo abren el camino a la justificación de la posible imposición de controles comerciales que no existían antes. Por consiguiente, es inevitable que haya un riesgo considerable de que estas enfermedades se hayan transferido ya con productos comercializados antes de aplicar los controles.

33. Es cada vez mayor el debate acerca de la medida en que debe aplicarse un criterio de cautela, con organizaciones como la NASCO (Organización para la Conservación del Salmón en el Atlántico Norte) que defienden que se tenga cuidado para evitar una reducción al denominador común mínimo. Sin embargo, en mi opinión no deben imponerse al comercio restricciones basadas en riesgos desconocidos no especificados como medida de cautela. Esto es particularmente pertinente para el debate sobre los peces no eviscerados que se utilizan para alimentar a los atunes, porque los peces frescos enteros representan un riesgo derivado de diversas enfermedades conocidas y probablemente de muchas desconocidas. Sin embargo, a menos que se especifique que éstas son motivo de preocupación para Australia una vez realizada la evaluación del riesgo apropiada, parece que no tienen importancia para este debate. También es cierto que, a medida que avanzan con rapidez los conocimientos ictiopatológicos, se debe incorporar constantemente cualquier nueva información a los procesos de adopción de decisiones y evaluación del riesgo. Por consiguiente, casi no es necesario decir que el hecho de que un riesgo se haya evaluado a un nivel particular algún tiempo antes puede tener escaso interés para los niveles actuales de riesgo que se están evaluando ahora.

34. Por último, deseo hacer un par de observaciones sobre las variantes de la misma enfermedad. Como acabo de indicar, el conocimiento de estas enfermedades es un sector en rápida evolución, aunque todavía hay muchas deficiencias evidentes. En relación con el presente debate, tiene particular interés la capacidad para diferenciar las enfermedades motivo de preocupación de otros microorganismos estrechamente relacionados con ellas. En la actualidad hay una gradación de conocimientos manifiestos para las distintas enfermedades. Citaré algunos ejemplos. A partir de agentes bacterianos bien estudiados, como Aeromonas salmonicida, se conoce bien la diferenciación de tipos, por ejemplo entre típicos y atípicos, esto se reconoce en la legislación. Asimismo, los virus de los peces también muestran variaciones considerables. El virus de la necrosis pancreática infecciosa también tiene interés para este debate. Es bien conocido que hay varios serotipos distintos de este virus bien estudiado, cada uno con distintas características portador-patógeno. Sin embargo, solamente se diferencian mediante reglamentación algunos de los acuavirnavirus. Hay ahora cada vez más pruebas de que para otros virus de los peces los métodos de diagnóstico presentes reconocidos internacionalmente no permiten distinguir entre distintos "subtipos". Éstos pueden mostrar características biológicas notablemente diferentes, como la patogenicidad. Por ejemplo, con el nivel actual de conocimientos no es posible separar la "septicemia hemorrágica viral clásica de los salmónidos" de una gama posiblemente amplia de rabdovirus marinos, y éstos se encuentran en varias especies distintas de peces portadores. Para tratar de solucionar este problema, se están realizando ahora importantes estudios de investigación, a fin de perfeccionar posteriormente los métodos de diagnóstico. Están comenzando a surgir dificultades análogas con otras enfermedades y otros virus, como el de la AIS.

35. Me pregunto de qué manera pueden encuadrarse estas dificultades en la evaluación del riesgo. Hay dificultades cuando la reglamentación internacional todavía no puede reconocer plenamente tales variaciones en los tipos de enfermedades, pero la ciencia está comenzando a apuntar en una dirección distinta. Como generalización práctica, es evidente que el riesgo de brote de una enfermedad es máximo cuando la infección se transfiere a partir de peces de la misma especie o de especies estrechamente relacionadas. Este principio se puede extrapolar al riesgo asociado con productos importados y sigue teniendo valor cuando la "cepa" motivo de preocupación tiene una distribución de portadores limitada. Por consiguiente, la enfermedad de la que tratan de proteger las medidas puede influir enormemente en la adopción de decisiones en los procesos de evaluación del riesgo. Creo que esto es todo lo que tenía que decir por ahora. Muchas gracias.

Presidente

36. Ustedes manifiestan cierto pesar por el hecho de que las partes no hayan llegado antes a un acuerdo bilateral. Solamente deseo comentar que en la práctica nunca es demasiado tarde. Conozco casos en los que se ha llegado a un acuerdo bilateral el mismo día en el que el grupo especial debía preparar su informe. Así pues, no perdamos la esperanza. Muchas gracias por su muy profunda exposición. La Dra. Wooldridge, tiene la palabra.

Dra. Wooldridge

37. Como ustedes saben, desde que envié mi informe inicial hemos recibido un volumen considerable de documentos, pero en realidad he estado de vacaciones durante una gran parte de ese tiempo, de manera que en la práctica solamente he podido ver los nuevos documentos esta semana. Por consiguiente, tal vez no los haya estudiado tan bien como me hubiera gustado hacerlo, pero en mi exposición inicial creo que voy a abordar realmente varias de las cuestiones de la pregunta Nº 34 que han planteado: "¿Cuál es mi respuesta a las observaciones de Australia sobre mis contestaciones por escrito?". Así pues, cuando haya terminado creo que básicamente habré dado respuesta más o menos a esa pregunta.

38. En primer lugar, deseo simplemente aludir a mi formación, pues creo que dije que participaba con el punto de vista de una evaluadora del riesgo cuantitativo. En realidad, los aspectos de interés de mi formación, entre otras cosas, son que soy médico veterinario, calificada como epidemióloga, y trabajo en el sector del análisis del riesgo en general desde hace ya varios años, y que esto incluye evaluaciones del riesgo tanto cuantitativas como cualitativas. También comprende la comunicación del riesgo, la identificación de los peligros y algo de gestión del riesgo, de manera que creo que es dar una visión algo limitada indicar que soy solamente una evaluadora del riesgo cuantitativo.

39. Examinando las preguntas que plantea el Grupo Especial a continuación, su pregunta Nº 2, tuve bastantes problemas para responder, puesto que la propia pregunta parece estar sesgada, pues parece dar ya por supuesto que se debería mirar en la dirección de que el informe no es una evaluación adecuada del riesgo, y esto procede directamente de la redacción de la pregunta. Esto me preocupó. Llegué a esa misma conclusión, pero me preocupó que el Grupo Especial ya hubiera llegado a ella. Tengo que señalar que me pareció que la pregunta era preocupante. La otra cuestión acerca de la pregunta es el significado de la palabra "adecuada" en este contexto. Pasé bastante tiempo pensando acerca de lo que significa "adecuada". Una "evaluación adecuada del riesgo", ¿lo es debido a la manera en que se establece o porque se llega a una conclusión con la cual se está de acuerdo, y es necesario para una evaluación adecuada del riesgo evaluar éste de manera adecuada? Al final decidí que no estaba totalmente segura de lo que en la práctica se pedía en la pregunta. Sin embargo, creo que mi respuesta da la información que necesitan, en el sentido de que, aunque creo que se ha formulado de manera que se establecería una evaluación adecuada del riesgo, no creo, por las razones expuestas, que en la práctica se evalúen totalmente los riesgos.

40. El siguiente punto que deseaba plantear es que, cuando examiné por primera vez esta evaluación del riesgo, no me pareció que fuera muy buena. Tenía mucha información pertinente y estaba bien estructurada en términos generales. Sin embargo, cuando la analicé con detalle surgieron en mí algunos motivos de preocupación importantes, que he expuesto en mis respuestas. Se referían sobre todo al lugar que ocupa la evaluación de la exposición en la evaluación del riesgo y a la cuestión de la subjetividad frente a la precisión de la distinción en los diversos niveles de calificación. Ahora, volviendo de nuevo a ese tema y examinando las observaciones de Australia sobre mis comentarios, deseo decir simplemente que, con respecto a la parte de la evaluación de la aparición del riesgo, mi crítica no se refería, como parece indicarse en el punto 5 de Australia, a que considerase que las evaluaciones de la aparición de riesgos no fueran claras en sí, sino a que había un riesgo de desviación, debido a una cuestión de impresión derivada de los conjuntos de datos seleccionados incluidos en la práctica en la evaluación de la aparición del riesgo. Pensé que esto estaba claro en mi respuesta, pero deseo insistir en ello.

41. Con respecto a mi preocupación acerca de la exposición, deseo decir que en términos cualitativos o cuantitativos una proporción del riesgo total, y aquí hablamos del riesgo de aparición de la enfermedad, una parte siempre será menor que el riesgo total. Así pues, si se considera una evaluación de la aparición de un riesgo particular cuando se siguen distintos caminos, dado que se supone que la mayor parte del salmón importado para consumo humano será consumido por las personas, las proporciones que siguen otros caminos tendrán por definición un riesgo inferior al total. Si se habla de una proporción muy pequeña, tendrá que ser muy inferior al riesgo de aparición total cualquiera que sea éste, y esto es válido tanto en el cualitativo como en el cuantitativo.

42. Con respecto a lo que he planteado acerca de la subjetividad y la distinción precisa que implica, y no sólo implica, la evaluación del riesgo, parecía que se indicaba que yo estaba sugiriendo que era esencial una evaluación cuantificada del riesgo. Bien, ciertamente no estoy sugiriendo eso, sino que lo que estoy diciendo es que, si se desea distinguir con tanta precisión, la única manera de hacerlo en la práctica es cuantificando los puntos de distinción. Esto no es lo mismo que decir "creo que la evaluación del riesgo tiene que ser cuantitativa". No creo en absoluto que tenga que serlo.

43. Deseo poner de relieve una vez más la distinción entre el riesgo evaluado y el riesgo aceptable. Estoy muy disgustada por no haberme percatado de que el riesgo evaluado aquí estaba demostrado para mí de manera apropiada y completa, como me hubiera gustado verlo. Sin embargo, acepto plenamente que cualquier país pueda seleccionar el nivel de protección que requiere y es posible que, si las cosas que me habría gustado que se tuvieran en cuenta en esta evaluación del riesgo se hubieran tenido realmente en cuenta en ella, entonces tal vez me hubieran convencido los argumentos. No es que yo creyera que Australia estaba necesariamente equivocada, sino más bien que no me convencía lo que ellos consideraban correcto. Hay más cosas que necesito ver a fin de poder tomar aquí una decisión en un sentido o en otro.

44. El siguiente punto es que, evidentemente, ambos países se han preocupado por presentar a todos los expertos sus opiniones básicamente de forma que muestren sus argumentos de la mejor manera. Acepto esto, por lo que comprendo que Australia tiene que tratar de demostrar que en la práctica yo he llegado a conclusiones erróneas. Admito esto y no me lo tomo como algo personal, naturalmente.

45. Sin embargo, la función del Grupo Especial es decidir si la evaluación del riesgo se ajusta a lo que exigen la Organización Mundial del Comercio y el Acuerdo MSF en cuanto a prescripciones jurídicas. Lo que deseo decir es que cuando evalúo algo, tal como una evaluación del riesgo, lo hago aplicando los niveles más altos posibles. Así pues, valoro esta evaluación del riesgo tratando de examinarla como la de la mejor calidad que me gustaría ver. Si el Acuerdo MSF no exige que las evaluaciones del riesgo deban ser de la mayor calidad, estimo que es un fallo de dicho Acuerdo. Ahora bien, no creo realmente que ocurra eso, porque se ha asignado al Acuerdo MSF o a la OIE la responsabilidad de establecer normas para la evaluación y el análisis del riesgo. Con respecto a esto, en los diversos códigos hay varios capítulos redactados por la OIE. Hay uno para la evaluación del riesgo de los peces, el análisis del riesgo de los peces, que he examinado y que creo que se basa casi por entero en el Código general para el análisis del riesgo que se preparó en 1999 y se aceptó finalmente en junio-julio de 1999. Ahora bien, en las observaciones de Australia hay una sugerencia implícita, no creo que se dijera realmente de manera explícita, pero estaba la sugerencia implícita de que yo podría no estar totalmente al corriente de las prescripciones del código de la OIE para el análisis del riesgo tal como figuran en el capítulo de 1999. En realidad, yo fui una de las tres personas que escribieron eso y se incluyó cada uno de los puntos que yo deseaba que se incorporaran y la mayoría de los que no deseaba que se incluyeran quedaron excluidos. Pienso, pues, que es acertado decir que estoy bastante al corriente y que mi manera de ver la evaluación del riesgo se corresponde bastante de cerca con su manera de verla.

46. Hay una última observación que deseo hacer en mi exposición inicial y que ya había decidido que tenía que hacer. Es interesante el hecho de que la misma serie de preguntas enviadas a tres personas por separado se hayan interpretado en la práctica de manera bastante distinta por cada una de las tres personas, tratándose de una serie bastante corta y sencilla de preguntas. Por tanto, no me sorprende que un documento [el IRA de 1999] de este volumen se interprete de manera muy distinta por diversas personas. Creo que esto simplemente demuestra que se trata de un sector en evolución y muy difícil, por lo que deseo suerte al Grupo Especial.

Presidente

47. Bien, después de lo expuesto tal vez podamos pasar ahora a las preguntas que hemos distribuido por escrito al comienzo de esta reunión. Como dije en mis observaciones introductorias, no pretendemos ir una por una. Creo que en primer lugar abordaremos las dirigidas a todos los expertos, y seguiremos el orden alfabético de las tres exposiciones iniciales. Así pues, quizás pueda comenzar pidiendo al Dr. Brückner que responda a la pregunta Nº 25.

Dr. Brückner

48. Gracias, Sr. Presidente. Me parece que lo que se pregunta es si, a la vista de la información adicional recibida después de responder a las preguntas, hemos cambiado de opinión. Creo que ya señalé en mi respuesta, especialmente en relación con las preguntas Nos 1 y 2, por qué tengo esa opinión, de manera que mantengo lo que dije al principio.

Dr. McVicar

49. Gracias, Sr. Presidente. Opino prácticamente lo mismo que el Dr. Brückner. Como ya dije en mi exposición inicial, he tenido muy en cuenta los aspectos prácticos de esto y para mí ésta es la manera correcta de proceder en este caso particular.

Dra. Wooldridge

50. Pienso que expuse con bastante claridad las razones de mis opiniones en las respuestas a las preguntas, y se basan en mi deseo de tratar de alcanzar los mayores niveles posibles de evaluación del riesgo. Por consiguiente, tampoco creo haber cambiado mi punto de vista.

Dr. Brückner

51. Señor Presidente, muchas gracias. No estoy seguro de haber entendido correctamente en la pregunta la parte que dice "si Australia mantiene alguna distinción en los niveles de protección que considera adecuados con respecto a distintas situaciones". ¿Supondría esto un cambio en la distinción del nivel de protección? No lo entiendo. Tal vez pueda explicarlo uno de los otros expertos.

Presidente

52. ... Realmente se refiere a eso.

Dr. Brückner

53. ¿Está relacionado sobre todo con la cuestión de las sardinas?

Presidente

54. Sí, y con la compatibilidad.

Dr. Brückner

55. Señor Presidente, en las observaciones del Canadá facilitaron el documento, creo que de Wittington, en relación con esta cuestión, y en las observaciones de Australia también se hicieron nuevos comentarios sobre esto. Australia sigue manteniendo la opinión de que, debido al hecho de que es endémica, no es necesario ningún nuevo nivel de protección en relación con la enfermedad. He indicado en mi respuesta que reservo mis observaciones al respecto, porque se presentaron las observaciones generales en el informe que no estaba muy elaborado en lo que se refiere a las sardinas, se presentó un documento científico y luego ha habido una réplica sobre esto. Así pues, tengo muchas dudas sobre si dar una opinión clara. Sin embargo, en cuanto a la postura tomada por Australia con respecto a la situación endémica de las sardinas según su opinión, la respaldo a falta de nuevas pruebas.

Dr. McVicar

56. Gracias, Sr. Presidente. He tenido la misma dificultad que el Dr. Brückner para entender de lo que se trataba aquí en las situaciones subyacentes, siendo esencialmente el mismo problema. Gracias por su aclaración. Como dije en mi exposición inicial, la ictiopatología está evolucionando muy, muy rápidamente y se nos plantean de manera constante nuevos problemas, nuevas situaciones, y el herpes virus de las sardinas en Australia era uno de tales ejemplos. Creo que algo que está por aclarar es la importancia o el origen de esto. Lo considero muy, muy semejante a la situación con la que nos estamos encontrando en la práctica en Escocia en este momento con respecto al virus de la AIS, cuyo origen no conocemos, y existe la posibilidad de que se pueda haber importado, tal vez a partir de una fuente natural, en cuyo caso, ¿es endémico o no? Estas son exactamente las preguntas con las que estamos luchando en este momento. Como ya dije en mi exposición inicial, las medidas de control para reducir el riesgo han de basarse en casos demostrables y comprobados y no en casos posibles. Considero que esta situación es demasiado poco clara todavía para decir realmente que esta enfermedad procede del exterior, en cuyo caso tal vez ustedes desearan introducir medidas de control. Gracias, Sr. Presidente.

Dra. Wooldridge

57. Como ustedes saben, no soy experta en ictiopatología, por lo que no me había detenido antes en esta posible enfermedad de las sardinas y en la cuestión de si es endémica o exótica. Así pues, me he basado por entero en la información que he podido obtener de los documentos y me parecía que había serias dudas acerca de la procedencia y de si efectivamente era endémica o exótica. Debido a esto, no me pareció que la manera de tratar este asunto fuera la que yo habría elegido si tratara de realizar una evaluación del riesgo y, en consecuencia, bastante extraña. No creo que nada de lo que se ha dicho hasta ahora o de lo que he leído desde que escribí mi informe haya cambiado en la práctica mi opinión al respecto.

Presidente

58. Muchas gracias. Bien, pasemos ahora a la pregunta Nº 27, que se refiere a la pregunta Nº 29 a las partes. Me pregunto si realmente necesitamos abordar ahora esta pregunta, a la vista de las respuestas que acabamos de recibir. Es probable que básicamente haya quedado comprendida en lo que acaban de decir. Pasemos en este caso a la Nº 28.

Dr. Brückner

59. Señor Presidente. Sí, creo que probablemente está relacionada con la anterior. Pienso que la cuestión aquí es si la diferencia en la protección establecida para el salmón y las sardinas es justificable desde el punto de vista científico. En las observaciones que hemos recibido posteriormente del Canadá y luego de Australia, he intentado también analizar con serenidad toda la cuestión. Al final, creo que las razones aducidas por Australia para la diferencia son, en mi opinión, aceptables por el motivo de que siguen un camino lógico para llegar a esa conclusión. He oído lo que dijo la Dra. Wooldridge y tal vez en términos cuantitativos podrían plantearse dudas, pero a la vista de lo que tenemos y de la manera estructurada de razonar en relación con esta cuestión, creo que esto está justificado.

Canadá (Sr. Kronby)

60. Si me lo permiten, deseo aclarar simplemente que la pregunta se refiere a la declaración de réplica del Canadá. Se trata, en realidad, del párrafo 37 de las respuestas del Canadá a las preguntas de las partes.

Dr. McVicar

61. Gracias, Sr. Presidente. Mi confusión se debía a la réplica, porque yo había hecho observaciones acerca de la declaración de réplica del Canadá, no de la inicial. Como he dicho en mi declaración por escrito, creo que se puede establecer una distinción cuando un producto se utiliza en circunstancias distintas y en diferentes situaciones. El uso de sardinas enteras no evisceradas como cebo y como pienso en el medio en el que se utilizan actualmente, con una larga experiencia, indicaría un nivel bajo de riesgo en ese medio. Esta es una afirmación aceptada y creo que casi todos estarían de acuerdo con ella. Las circunstancias cambian si la enfermedad aparece como consecuencia directa de ello, como he indicado también. Por consiguiente, el nivel de protección necesario sobre ese producto utilizado en tales circunstancias puede ser distinto del correspondiente al uso de dicho producto en circunstancias diferentes. Por ejemplo, y he utilizado el ejemplo en mi exposición inicial, si se utiliza directamente para alimentar salmones ... Estoy firmemente convencido de que ésa es la situación aquí. Hay un nivel distinto de riesgo. Es de esperar que cualquier evaluación del riesgo se realice en esta fase final de la cadena, no solamente sobre qué infección está presente, no simplemente de la supervivencia a través de ella, no sólo de la aparición del riesgo, sino también de la exposición en el punto final: la disponibilidad de portadores susceptibles, etc., los factores de dilución. He mencionado todos estos factores en mi exposición anterior.

Dra. Wooldridge

62. Creo que ya me he ocupado de esto en mi respuesta a su pregunta Nº 10 inicial y no me parece que tenga nada que añadir.

Presidente

63. Pasemos a la siguiente pregunta. En realidad, las dos siguientes están dirigidas a los Dres. Brückner y McVicar. Así pues, comenzamos con la Nº 29, para el Dr. Brückner. No, ya nos hemos ocupado de ella. La Nº 30.

Dr. Brückner

64. Por lo que se refiere a la pregunta Nº 30, no deseo hacer ninguna observación, porque no soy experto en la cuestión del comercio de pescado a nivel internacional, ya sea elaborado o refrigerado o de otra forma. Así pues, no creo que sea correcto que opine sobre esa cuestión.

Dr. McVicar

65. La mayor parte del comercio de productos pesqueros de todo el mundo consiste, especialmente si consideramos en primer lugar los salmónidos, en producto eviscerado. Sin ser exclusivo, hay ciertamente en Europa un mercado de producto entero sin eviscerar, por una serie de razones, que pueden indicar la frescura, etc. Es evidente que hay un mercado de este tipo que está protegido y es especializado. Sin embargo, no cabe duda de que la mayor parte del comercio corresponde a la forma eviscerada, y examinando las recomendaciones de la OIE se reconoce que ésta es una manera que reduce considerablemente el riesgo de enfermedades que suelen estar asociadas con la sangre y los productos con sangre abundante. Así pues, sí, estoy de acuerdo en que la mayor parte del comercio es de este tipo. La eliminación ulterior de la cabeza y las branquias y cualquier parte que no se vaya a consumir ni a cocinar reduce el riesgo. Creo que esto se debe al hecho de que se elimina tejido que no se va a utilizar, y hay que apreciar esto. Sin embargo, por lo que yo conozco esto no se ha cuantificado o evaluado adecuadamente, y el nivel de protección adquirido mediante la evaluación de dicho proceso no está claro en absoluto. En cuanto a la forma de filetes congelados, congelados como se indica en mi respuesta directa, particularmente con el arenque, sí se reduce el nivel de actividad presente y la viabilidad de cualquier patógeno que pueda haber. Así pues, también en este caso hay posibilidad de una reducción ulterior en este nivel.

Presidente

66. ¿Está comprendido aquí también el pescado entero? Ha mencionado los filetes.

Dr. McVicar

67. Sí, tratándose del pescado entero para consumo humano. No es habitual la comercialización para consumo humano de pescado entero, si se exceptúan las sardinas, los arenques pequeños, el cebo blanco, etc., debido a que las enzimas digestivas presentes en las vísceras pueden provocar la degradación del producto, y en realidad es bastante raro que se comercialice en la práctica el producto entero para consumo humano.

Presidente

68. Pero, ¿el pescado entero, eviscerado?

Dr. McVicar

69. Se comercializa con bastante frecuencia eviscerado. Es un método normal en el comercio, por ejemplo para los salmones de criadero procedentes de Europa para todo el mundo.

Presidente

70. Así pues, la preocupación es por las vísceras más que por la piel.

Dr. McVicar

71. Exactamente.

Presidente

72. Si no hay nada más que añadir sobre este punto, podemos pasar a la siguiente pregunta, la Nº 31, ¿al Dr. Brückner?

Dr. Brückner

73. Muchas gracias. Estoy de acuerdo con el Canadá en que probablemente interpreté esto en el sentido de si podrían aplicarse o no medidas más estrictas que las presentes. Pero a la pregunta de si son más o menos estrictas no es fácil limitarse a contestar "sí" o "no". Si se proponen medidas sanitarias más flexibles, sería necesario una vez más evaluarlas en función de los resultados. Así pues, sí, sería posible, pero en ese caso implicaría la propuesta de medidas menos estrictas y una evaluación en función de las consecuencias. Tanto si se sigue en este sentido como en el otro, hay que hacer una nueva evaluación teniendo en cuenta de nuevo todo el proceso, especialmente la gestión del riesgo y los factores de consecuencia. Creo que lo que se ha hecho en el análisis del riesgo de las exportaciones es que se ha seguido en general este criterio de establecer la relación entre las medidas propuestas y el nivel adecuado de protección. Si digo que "sí", necesito tener pruebas de nuevo en relación con el proceso total.

Presidente

74. ... Pregunta Nº 32, dirigida al Dr. McVicar.

Dr. McVicar

75. Simplemente para que sirva de ayuda a quienes no tienen la pregunta como tal ante sí, voy a resumirla. El pescado que se utiliza para alimentar a los peces (cebo) tiene evidentemente más probabilidades de introducir agentes patógenos en el medio acuático que el producto destinado al consumo humano. La conclusión era que el riesgo de que dichas importaciones introduzcan enfermedades exóticas capaces de producir una mortandad elevada de peces es bajo o no existe. El Canadá indicó, en el párrafo 115 de su declaración, que la ausencia de enfermedades en miles de millones de toneladas de peces eviscerados muertos es una prueba aún más sólida de que el riesgo derivado de dicho producto es insignificante. Creo que he respondido en parte a esto y ciertamente he repetido algo que ya dije en mi exposición por escrito. Sin embargo, depende de dónde se utilice. Si un criadero de atunes está al lado de uno de salmones, éste podrá correr riesgo procedente de cualquier agente patógeno que pueda pasar de una especie a otra. Así pues, si se cría el salmón en la misma zona en que se está administrando o utilizando este cebo, se pondrá en peligro al salmón.

Presidente

76. ¿Es ésta en la práctica una posibilidad real?

Dr. McVicar

77. No puedo decir cuál es la situación en Australia, pero ciertamente en el Reino Unido, debido al riesgo del material producido en la elaboración secundaria de productos del salmón, por ejemplo procedentes de Noruega, que se utilizan como cebo de las langostas, hemos introducido reglamentos y códigos de prácticas para impedir que ocurra eso. Existe un riesgo grave de transmisión por ese material. Hay un riesgo análogo, con la reserva de que se transferirán menos enfermedades (debido a que se trata de una especie distinta), en el caso de las sardinas o los arenques que se utilizan como cebo o para la alimentación de los salmónidos. Representan un riesgo para la misma especie u otras afines.

Presidente

78. ¿No es correcto decir en este caso que la separación geográfica es muy grande?

Dr. McVicar

79. Entiendo que así es.

Presidente

80. Así pues, la situación que se plantea no es probable que se haya producido.

Dr. McVicar

81. Efectivamente. En realidad, dentro del país estamos examinando ahora la legislación para impedir que la elaboración secundaria siga la misma línea, es decir, la descarga de material de restos del pescado y de las cabezas en su medio ambiente en las cercanías de zonas importantes de producción.

Presidente

82. Si no hay nada más que decir sobre esto, tal vez podríamos pasar ahora a la pregunta Nº 33 para la Dra. Wooldridge. En realidad creo que probablemente ya están respondidas la Nº 33 y la Nº 34. La Nº 35 está redactada de manera bastante curiosa también, porque nos remite a una pregunta ("¿está de acuerdo el Canadá?"). Me parece que no forma parte de la pregunta que se les hace. ¿Tiene alguna opinión sobre el cumplimiento de las normas de la OIE en el IRA de 1999?

Dra. Wooldridge

83. Sí, creo que he respondido ya a la pregunta Nº 34. No estoy segura por lo que se refiere a la pregunta Nº 33. Quiero simplemente volver sobre ello, si me permiten, porque creo que la pregunta da a entender que se ha interpretado mal mi respuesta inicial. Creo que en mi párrafo 10.2 en realidad está comprendida la primera frase o la primera mitad del punto 33. La segunda mitad del punto 33 -pienso que leo correctamente- es la pregunta de si han cambiado mis opiniones acerca de si hay una justificación científica para la diferencia en las medidas de cuarentena. No dije que no la hubiera. Lo que pretendía decir es que no había encontrado pruebas de que la hubiera, lo cual no es lo mismo. Así pues, tengo problema con la redacción ahí. No estoy segura de si lo he aclarado o lo he dejado más oscuro.

84. Pasando a la pregunta Nº 35, lo siento, pero pienso que también la he respondido en las preguntas Nos 1 y 2, en el sentido de que todo ello gira alrededor del significado de la palabra "adecuado". Las cosas que se requieren están todas allí. No creo que se haya utilizado de manera totalmente apropiada. Por consiguiente, mi interpretación de lo que se requiere a partir del capítulo de la OIE, en cuya redacción participé, es que no cumple esos requisitos. Sin embargo, creo que la información necesaria para ello está allí. Espero haber aclarado esto. No duden en preguntarme si es necesario aclararlo más.

Presidente

85. Reflexionaremos sobre esto. Quizás tengamos algo más que decir. Por el momento creo que está bien. Creo que lo mejor que podemos hacer ahora es pasar a la fase siguiente, concediendo la palabra al Canadá para cualquier pregunta u observación que tenga sobre las opiniones de los expertos. Dije antes que los expertos tendrán la oportunidad de responder inmediatamente y Australia también tendrán la oportunidad de hacer cualquier pregunta directamente relacionada con ello.

Canadá

86. Pediría que hagamos una breve pausa, de manera que pueda consultar con mis propios expertos y podamos asimilar un poco más lo que acabamos de oír y tal vez tratar de decidir si tenemos alguna pregunta, y en caso afirmativo la mejor manera de formularlas para obtener respuestas claras.

Presidente

87. Quince minutos, hasta la media. Muchas gracias.

Presidente

88. Tal vez podamos proseguir tras esta pequeña pausa. Supongo que el Canadá está ahora preparado para formular sus preguntas y observaciones. Tienen la palabra.

Canadá

89. Gracias, Sr. Presidente. Creo que tras debatir esto entre nosotros podemos hacer una exposición breve y sencilla. El Canadá tiene realmente una sola pregunta y está dirigida al Dr. McVicar. Me parece que dijo que en el caso de los peces para cebo, los peces a los cuales se da el cebo, es decir, las especies, influirán considerablemente en el riesgo. Dejo de lado a efectos de esta pregunta otros factores, como el volumen o la localización, porque comprendo sus observaciones anteriores acerca de la dilución, dependiendo del medio en el cual se deposita el pescado para cebo. En general, los peces a los cuales se administra el cebo influirán de manera significativa en el riesgo. Así pues, si se administran sardinas al salmón, por ejemplo, como cebo o como pienso, el riesgo será más alto que si se administran al atún. ¿Estaría de acuerdo entonces en que si se utilizan sardinas como cebo con fines deportivos, por ejemplo para los salmónidos, eso plantearía un riesgo más importante que si se administran al atún?

Dr. McVicar

90. Sí, me da la impresión de que se ha podido deslizar algún malentendido aquí. Las sardinas que se administran a sardinas tendrán mayor riesgo. El salmón que se administra a salmones tendrá mayor riesgo. Las sardinas que se administran a salmones tendrán menos riesgo, pero sólo de manera apreciable si se demuestra que está presente el mismo agente, o la misma cepa del agente, en las sardinas que provocarán la enfermedad -en contraposición a la infección- en el salmón. Y el atún que se administra a atunes tendrá mayor riesgo, porque el agente presente en el atún que se utiliza para alimentar peces de criadero será claramente de la misma especie. Así pues, aunque no sea imposible, el cruce de la barrera interespecífica proporcionará en términos generales un nivel de riesgo más bajo; transportando la misma serie de agentes capaces de infectar al pez receptor y también con cepas diferentes. Esto se ilustra muy claramente mediante la presencia en muchas especies diferentes de peces marinos de aguas europeas de distintas cepas de virus que, aunque puedan mostrar características biológicas sustancialmente diversas, como su patogenicidad para distintas especies de peces, pueden no distinguirse mediante las técnicas actuales. Es evidente que el rabdovirus, identificado en el código de la OIE como de la SHV, aunque es patogénico cuando se administra al lenguado, otra de nuestras especies marinas, muestra una patogenicidad muy baja y una infectividad baja cuando se utiliza la misma especie como alimento del salmón. El virus de la SHV de la trucha arco iris administrado a lenguados tiene una patogenicidad y una infectividad bajas. Todos ellos se reconocen como virus de la SHV, pero está claro que son cepas diferentes. ¿Contesta esto su pregunta?

Australia

91. Deseo agradecer a todos los expertos sus nuevas observaciones y aclaraciones. Tenemos sólo un par de preguntas para cada uno de ellos y una que plantearemos a los tres. Sólo un punto además. Me preguntaba si había alguna posibilidad, si los expertos tienen versiones de sus declaraciones por escrito, de obtener copias de ellas.

Presidente

92. Sí, en mi declaración introductoria planteé la posibilidad de que los expertos tal vez deseasen confirmar por escrito lo que habían dicho o elaborarlo un poco. En realidad no les pedí que lo hicieran, pero si se presenta algo por escrito en los dos próximos días que sea confirmación o elaboración de lo que se ha dicho, indudablemente haremos que se distribuya a ambas partes.

Australia

93. Deseo plantear sólo una pregunta a cada uno de los tres expertos para comenzar, si es posible, y se refiere a la cuestión del herpesvirus y las sardinas. Señalo solamente a la atención de los expertos el párrafo 119 de la declaración o exposición de réplica de Australia y también la sección 6 de las observaciones de Australia sobre las respuestas de la Dra. Wooldridge a las preguntas anteriores. Sólo leeré brevemente el párrafo 119. Se indica que el herpesvirus es muy específico del portador para las sardinas y los peces marinos en libertad y no está asociado con los salmónidos. Es endémico de todas las aguas marinas de Australia donde se encuentra la especie y también parece único de las aguas marinas de Australia y Nueva Zelandia. Todavía no se ha determinado la causa de los brotes esporádicos de la enfermedad. No hay indicaciones de que la enfermedad se introdujera a través de las importaciones. Lo que deseo preguntar a los expertos es si alguno de ellos tiene conocimiento de alguna prueba de que esta declaración, en particular que el herpesvirus es endémico de toda las aguas marinas de Australia, no es correcta.

Dr. Brückner

94. Creo que he contestado a la pregunta anteriormente, basta decir lo que se ha señalado por la falta de nuevas pruebas.

Dr. McVicar

95. Creo que también contesté antes a esa pregunta. Las pruebas, en cualquier caso, son realmente muy escasas por ahora, pero mientras no tengamos pruebas de que se ha introducido no habrá justificación para adoptar medidas contra ella.

Dra. Wooldridge

96. No soy ictióloga y no estoy al corriente de todas las pruebas sobre las enfermedades de peces, en particular de esta enfermedad. Como dije antes, me basaba en los documentos y pensaba que ya había contestado a esa pregunta en la respuesta a la Nº 19.

Australia

97. Sólo como aclaración, nuestra opinión es que esta enfermedad es ahora endémica de Australia. ¿Existe alguna prueba que indique que ese no es el caso que conocen los expertos?

Dr. Brückner

98. No tengo pruebas para demostrar lo contrario en esta fase.

Dr. McVicar

99. Repito la misma respuesta; no, no hay pruebas en contra.

Dra. Wooldridge

100. No tengo pruebas de eso en absoluto.

Australia

101. Plantearé un par de preguntas al Dr. Brückner. Entendemos que ha participado en la labor de la OIE durante los últimos años. ¿No le parece que el capítulo del Código Internacional de Salud de los Animales de la OIE de 1999 sobre el análisis del riesgo de las importaciones hace mucho menos hincapié en el enfoque cuantitativo para la evaluación del riesgo que en la versión de 1997?

Dr. Brückner

102. No tengo aquí el Código. La Dra. Wooldridge participó también en eso. Creo que lo que está ahora más claro que en 1997 es que se dice explícitamente que también es aceptable una evaluación cualitativa del riesgo, lo cual no se indicaba antes de manera tan explícita.

Australia

103. En segundo lugar, ¿considera que los asesores científicos contratados por el AQIS para el análisis del riesgo de 1999 son representativos de los conocimientos técnicos internacionales en la esfera de la evaluación del riesgo de las enfermedades de los animales acuáticos, incluida la gestión de dichas enfermedades?

Dr. Brückner

104. Si, dos de esos nombres me son familiares, de manera que estaría de acuerdo con esa afirmación.

Australia

105. Un par de cuestiones o puntos sobre sus respuestas a las preguntas Nos 7 y 8. En su respuesta al Grupo Especial aconsejaba, y cito textualmente, que "no se pudo encontrar en el análisis del riesgo de 1999 ninguna justificación científica para las medidas relativas a los productos de salmón preparados para el consumo y para los que no están en esta forma que han de elaborarse en instalaciones aprobadas", aunque esas cuestiones se examinaron en la página 201 del análisis del riesgo de las importaciones. Sabrá que en este escrito de réplica, particularmente en sus observaciones sobre las respuestas a las observaciones de la Dra. Wooldridge, párrafos 24 y 61, y el siguiente de nuestras observaciones sobre los comentarios de la Dra. Wooldridge, Australia explicó el motivo de las medidas relativas a los productos preparados para el consumo con referencia a tres factores fundamentales, y éstos eran que el producto preparado para el consumo tiene menos probabilidades de ser sometido a elaboración comercial que otras formas de producto, por razones comerciales, y que esto reduce el riesgo porque en las instalaciones de elaboración se generan desechos en una concentración y volumen mayores que en el ámbito doméstico. En segundo lugar, la elaboración comercial del producto preparado para el consumo se puede realizar, por ejemplo, ahumando los filetes de salmón sin piel, pero no cabe esperar que esto genere una cantidad importante de material de desecho. En tercer lugar, las instalaciones de elaboración de productos importados deben tener sistemas adecuados para la eliminación de los desechos sólidos y líquidos, porque esto reducirá la probabilidad de exposición de los peces del país a los agentes patógenos presentes en dichos materiales. ¿No está de acuerdo en que esos factores justifican el hecho de que Australia distinga entre los productos preparados para el consumo y otros productos en cuanto al riesgo asociado con la cuarentena? En caso afirmativo, ¿considera que la medida de Australia representa un criterio válido para la gestión del riesgo?

Dr. Brückner

106. Es una pregunta difícil, porque trato de evaluar esto desde el punto de vista del administrador veterinario y he leído las razones aducidas, especialmente en cuanto a los residuos y la posibilidad de que los agentes patógenos encuentren esa vía. Aceptaría las alegaciones, pero sin mucho convencimiento. La opinión era que se había puesto muy de relieve la impresión de las personas relacionadas con el comercio, en lugar de expresarlo de manera cuantitativa. Sé que se han realizado estudios y se han facilitado cifras en cuanto a los desechos y a la posibilidad de buscar esto en esa dirección. En ausencia de ninguna argumentación científica en contrario, no puedo demostrar mi desacuerdo con ustedes, pero no puedo decir que sí con convencimiento.

Australia

107. En relación con las preguntas Nos 15 y 17, usted indica al Grupo Especial que no pudo encontrar pruebas convincentes para las nuevas restricciones impuestas por Australia sobre el tamaño y la elaboración de los salmones, pero no sobre otros peces. Usted sabe que en el análisis del riesgo de 1999 Australia identifica cuatro enfermedades de salmones -NHI, AIS, Aeromonas salmonicida y Renibacterium salmoninarum- en relación con los cuales las consecuencias de la radicación en Australia tendría repercusiones moderadas o más graves. En función de los tipos/fases de la infección, estos agentes se pueden encontrar en la carne y en la piel del salmón. Sabrá además que, como se explica en el análisis del riesgo, los peces distintos de los salmónidos generalmente no se consideran portadores importantes de estas cuatro enfermedades. Hay una probabilidad insignificante de que estos peces se vean infectados por el VNHI, el VAIS o R. salmoninarum. Para A. salmonicida la probabilidad de infección es insignificante, excepto en los peces marinos de criadero estrechamente relacionados con salmones infectados. Por consiguiente, no había ninguna razón para imponer nuevas medidas en la elaboración sobre los productos preparados para el consumo en el caso de los peces distintos de los salmónidos en general. Sin embargo, sobre los peces marinos no salmónidos de criadero se impusieron controles adicionales, como medidas relativas a la forma, la presentación, la elaboración y la certificación de los productos, reconociendo la mayor probabilidad de infección de estos peces por A. salmonicida . A la luz de esta explicación, ¿considera que existe una justificación suficiente para que Australia haya decidido aplicar medidas diferentes?

Dr. Brückner

108. En la última frase dije que no estaba convencido de las pruebas en esa fase, pero estoy satisfecho con las respuestas dadas en las observaciones que se recibieron después y en los comentarios de Australia.

Australia

109. En relación con su respuesta a la pregunta Nº 16, señala que es razonable preguntar por qué Australia no aplica las mismas medidas a las importaciones de salmón, específicamente en relación con la medida de elaboración ulterior del producto preparado para el consumo, como Nueva Zelandia, considerando que la situación de los dos países en cuanto a las enfermedades es semejante. En su respuesta a las preguntas del Grupo Especial, Australia ha observado que las medidas aplicadas por los dos países son, de hecho, muy semejantes. Existen algunas diferencias que obedecen a variaciones en el riesgo de cuarentena evaluado entre los dos países. Estas variaciones en el riesgo evaluado, a su vez, indican diferencias en el estado sanitario de los salmónidos, las vías de exposición, las características de las industrias nacionales de salmónidos y el nivel adecuado de protección de Nueva Zelandia y Australia, como se señala en los capítulos 4 y 5 del análisis del riesgo de 1999. ¿Está de acuerdo en que tales diferencias en parámetros fundamentales pertinentes para la evaluación del riesgo y la gestión del riesgo justificarían fácilmente las variaciones relativamente pequeñas entre los enfoques de Australia y Nueva Zelandia para controlar el riesgo relacionado con la cuarentena de los productos de salmón importados?

Dr. Brückner

110. En mis observaciones resumidas preliminares me referí a esto, porque en esa fase cabía preguntarse de manera razonable por qué Australia no aplicaba las mismas medidas. Sin embargo, en la documentación que vino después se incluía la evaluación del riesgo de Nueva Zelandia y se daban también nuevas pruebas a este respecto.

Australia

111. Algunas preguntas para el Dr. McVicar, si se nos permite.

Canadá

112. Quisiera pedir alguna aclaración al Dr. Brückner sobre la penúltima cuestión, relativa a la justificación de las prescripciones que imponen la forma de productos preparados para el consumo. ¿Entiendo, Dr. Brückner, que ha cambiado sus opiniones, sus respuestas?

Dr. Brückner

113. No he cambiado de opinión. Dije que a la vista de las pruebas científicas que se me han presentado en contra tengo que estar de acuerdo con nuestro colega australiano. Pero dije que tengo mis dudas, porque en mi fuero interno no estoy de acuerdo con la diferencia entre tener 450 g o no y la presencia o ausencia de piel. No tengo pruebas científicas para oponerme a ello.

Australia

114. La primera pregunta se refiere a las respuestas del Dr. McVicar a la Nº 7. En su respuesta al Grupo Especial sobre esta cuestión, indica que sería poco probable que la eliminación de la piel del salmón canadiense contribuyese de manera significativa a la reducción del riesgo. Sin embargo en su respuesta a la pregunta Nº 20 señala, y cito textualmente, "No parece haber un riesgo importante de enfermedad asociado con la piel de los salmónidos, pero esto se contrarresta con el riesgo notablemente mayor de que este material no comestible de bajo valor pueda eliminarse de forma no inocua antes de la cocción". Estas cuestiones se examinaron en la página 201 del análisis del riesgo de las importaciones. Podrá constatar que en su escrito de réplica, en particular en sus observaciones a las respuestas de la Dra. Wooldridge, Australia explicó la razón para imponer las medidas relativas a los productos del salmón preparados para el consumo con referencia a los tres factores fundamentales que he mencionado antes. ¿Está de acuerdo en que esos factores justifican el hecho de que Australia distinga entre productos preparados para el consumo y otros productos en cuanto al riesgo asociado con la cuarentena y, en caso afirmativo, estima que las medidas de Australia representan un enfoque válido para la gestión del riesgo?

Dr. McVicar

115. Sí, como experto en enfermedades reconozco que hay ciertos patógenos que se encuentran en la superficie de la piel de los peces -Aeromonas por ejemplo; el virus de la AIS es otro ejemplo- y tienen preponderancia en esas zonas. Sin embargo, teniendo cuenta el nivel de eliminación de éstos mediante operaciones adecuadas de lavado y manipulación, envasado, elaboración general, etc., la probabilidad de que en el momento de la exportación del producto se encuentre todavía presente un número significativo de patógenos es bastante pequeña: esos son medios bastante agresivos. Es una ruta de propagación y considero que para los agentes que he mencionado en particular el riesgo es muy pequeño. Éste es un hecho que se reconoce en la reglamentación de la Unión Europea al exigir solamente la evisceración en zonas infectadas por el virus de la AIS, por ejemplo.

116. Esto se contrarresta, como indiqué en mi respuesta a la pregunta Nº 20, con el reconocimiento de que las partes de los peces no destinadas al consumo, consideradas de escaso valor, como la piel, se pueden eliminar de una manera no inocua. Realmente, para ajustar el nivel bajo del riesgo, puedo entender por qué alguien puede desear hacer esto. Sin embargo, si el riesgo es tan bajo al principio, esto nos llevaría a mi respuesta a la pregunta Nº 7, en el sentido de que es poco probable que contribuya de manera significativa. Si el nivel del riesgo es muy bajo al principio, la eliminación de la piel para reducirlo aún más contaría muy poco.

Australia

117. Sí, en relación con una respuesta a una pregunta anterior -pregunta Nº 30 del Grupo Especial- parece que el Presidente dedujo de su respuesta que la piel "no era un problema en el sentido del riesgo de enfermedad". Me pregunto, Dr. McVicar, si podría aclarar que la observación del Presidente sobre la evisceración y la forma del pescado comercializado se refiere a las prácticas comerciales y no a la cuestión del riesgo de enfermedad.

Presidente

118. Por favor, permítame una pequeña observación. No estaba deduciendo nada, estaba simplemente tratando de aclarar lo que entendí que había dicho el Dr. McVicar, de manera que mi observación era simplemente para clarificación. No deseaba indicar que tenemos alguna idea en absoluto al respecto.

Australia

119. Nos pareció que la respuesta a esa pregunta quedaba poco clara; no sabíamos si el Dr. McVicar se estaba refiriendo a las prácticas comerciales de cómo se comercializan los productos o a la cuestión de los riesgos de enfermedad.

Dr. McVicar

120. Sí, Sr. Presidente, usted me preguntó específicamente cuáles consideraba que eran las principales vías del comercio de los productos, y me referí a eso y no a la cuestión de las enfermedades; porque considero que se trata del comercio de productos, más que de las enfermedades.

Australia

121. Por último, hay dos preguntas, si me permiten, para la Dra. Wooldridge. Ha comentado que le parece ver subjetividad en la evaluación cualitativa del riesgo de Australia. ¿Cómo se evitaría el problema de la subjetividad si no se dispone de datos suficientes que permitan la realización de una evaluación cuantitativa del riesgo?

Dra. Wooldridge

122. Es imposible evitar la subjetividad en una evaluación cualitativa del riesgo.

Australia

123. Sólo como aclaración, ¿está diciendo que la subjetividad no es un elemento de una evaluación cuantitativa?

Dra. Wooldridge

124. No, no es esto lo que estoy diciendo, pero es más fácil resumirlo así.

Australia

125. Por último, ¿como garantizaría que los datos cuantitativos, que pueden ser escasos, sean debidamente representativos, dado que podrían obtenerse en condiciones que no son representativas de una situación sobre el terreno?

Dra. Wooldridge

126. En cualquier evaluación del riesgo debería utilizarse la mejor información disponible en el momento, de manera que considero que lo que está diciendo es cómo consiguen obtener la mejor información disponible. Mi respuesta a esto es que necesitan reunir a los expertos que conocen el tema concreto y básicamente preguntarles cuál son los datos más apropiados y mejores disponibles. Esto conlleva, por supuesto, diversas preguntas adicionales, por ejemplo, quiénes son los expertos más adecuados a los que se puede preguntar; cómo elaboran la información con un sesgo mínimo; en caso de opiniones contradictorias, cómo se establece una correlación entre ellas en una evaluación del riesgo; incluso si las opiniones tienden a ser semejantes, pero no son exactamente iguales, cómo establecer una correlación entre ellas para una evaluación de riesgo. Todas estas son cuestiones metodológicas muy importantes que actualmente son objeto de numerosas investigaciones metodológicas. Sin embargo, la respuesta más sencilla que puedo dar hoy, sin entrar en demasiados detalles, es que considero que esto se puede hacer utilizando distribuciones y modelos estocásticos.

Kari Bergholm (miembro del Grupo Especial)

127. Ésta es una pregunta complementaria sólo para la Dra. Wooldridge, simplemente para obtener mayor información sobre esta compleja cuestión. ¿Sería posible utilizar una evaluación del riesgo con partes cuantitativas y partes cualitativas, una combinación de ambas, o debería ser totalmente cualitativa o totalmente cuantitativa? Si una evaluación del riesgo es básicamente cualitativa, ¿mejoraría la probabilidad de que sea correcta si algunas partes, cuando hubiera datos disponible, se hicieran de forma cuantitativa?; ¿sería esto posible, o la evaluación debería ser completamente cualitativa o completamente cuantitativa?

Dra. Wooldridge

128. Creo que siempre que haya datos cuantitativos disponibles se deben registrar como parte de la labor de recopilación de información y utilizarlos siempre que sea posible y adecuado. Además, considero que una evaluación del riesgo compleja, si es una vía muy larga, se puede realmente dividir en partes, para alguna de las cuales pueda obtenerse una respuesta cuantitativa y para otras partes quizás no. Tomando esto como un ejemplo, no sé exactamente cuáles son los datos disponibles, aunque retrocedería al tema inicial del Grupo Especial y diría que, según mi experiencia, cuando se los busca hay siempre más datos disponibles de los que se pensaba que había en el momento de comenzar. Sin embargo, es posible que se pueda hacer una evaluación cuantitativa de la aparición del riesgo, por ejemplo, y una evaluación cualitativa de la exposición. En cuanto se tenga una parte de la cadena que sea cualitativa, impide que se pueda realizar una evaluación cuantitativa completa del riesgo. Sin embargo, aconsejaría firmemente sin duda que si alguien desea aclarar las cuestiones las cuantifique en la mayor medida posible.

Australia

129. Señor Presidente, sólo una pregunta complementaria más para la Dra. Wooldridge. En la evaluación del riesgo de 1999 utilizamos datos cualitativos cuando se disponía de ellos y los pasamos a otros expertos para ver si esos datos eran pertinentes y si podían mejorarse o aumentarse, etc. ¿Considera la Dra. Wooldridge que esto es parte de un enfoque aceptable?

Dra. Wooldridge

130. Parece muy razonable, sí.

Presidente

131. Pienso que hemos llegado ya al final de las preguntas y las observaciones de las partes. No creo que el Grupo Especial tenga ninguna nueva pregunta en esta fase, a menos que lo hagan mis colegas. Voy a pedir al asesor jurídico que plantee la cuestión en nombre del Grupo Especial.

Joost Pauwelyn

132. Parece que todos están de acuerdo en que debería haber una prescripción que imponga una forma de producto preparado para el consumo o algo así; pero, ¿qué hay acerca de la definición específica que se da en la medida de Australia relativa a los 450 g y la presencia o ausencia de piel? Podemos comparar esa definición específica con, por ejemplo, la definición que ha dado Nueva Zelandia para exigir solamente el envasado para el consumo. ¿Cómo compararían estas dos definiciones?, o bien ¿consideran que con la definición de Nueva Zelandia se podría obtener el mismo nivel de protección?

Canadá

133. Sí, si me permite, Sr. Presidente, no estoy seguro de que se pueda decir justamente que todos están de acuerdo en que debería haber alguna forma de envasado del producto preparado para el consumo. Ni siquiera estoy seguro de que pueda haber acuerdo entre los expertos, suponiendo estén de acuerdo en algo.

Australia

134. Señor Presidente, la cuestión creo que es muy semejante a, en efecto, creo que a la pregunta Nº 32, a la que responderemos el viernes.

Presidente

135. Pero está dirigida a los expertos, de manera que la aceptamos.

Dr. Brückner

136. Como he dicho, todavía me siento muy incómodo con toda esta cuestión. Se podría preguntar a Australia, por ejemplo, cuál es la posibilidad de que las personas que compran el producto de 450 g con piel preparado para el consumo pidan que se la quiten si lo prefieren así. Lo que estoy tratando de señalar es la posibilidad de que incluso la piel que se elimina con los desechos en un producto preparado para el consumo que se considera inocuo sea un factor o no. Así pues, volvemos a la pregunta que se me ha planteado aquí acerca de la comparación de Nueva Zelandia. Dije a Australia que, a la vista de los argumentos científicos que me ha aducido Australia, no puedo oponerme a ello, pero que con todo no me siento cómodo con la decisión.

Dra. Wooldridge

137. No estoy muy segura de haber captado totalmente la pregunta que se está haciendo, pero me gustaría decir que no tengo inconveniente en que se plantee esta cuestión de los productos preparados para el consumo. Pienso que es importante examinar ésta y cualquier otra cuestión que pueda ser adecuada cuando se hace una evaluación del riesgo. Creo que ahora entiendo lo que quería decir Australia y por qué lo estaban haciendo, por cuanto puede muy bien ocurrir que un producto preparado para el consumo reciba un tratamiento diferente del producto no preparado. Lamentaba que no hubiera pruebas que me convencieran de que esto fuera de hecho lo que ocurría. En realidad pienso que no parece que se haya consultado a las personas que podrían aportar las pruebas de esto. A menos que no las viera en los muy numerosos documentos de trabajo. Sin embargo, no me convencieron las partes que estudié detenidamente.

Kari Bergholm

138. Deseo hacer una pregunta complementaria, porque sigo pensando que aquí falta algo, al menos por lo que entiendo. Aquí faltan todavía, en mi opinión, algunos elementos. Si aceptamos que la prescripción de los envases del producto preparado para el consumo está justificada, ¿cuál es la justificación para establecer el límite de 450 g? ¿Hay justificación científica para fijar el limite de 450 g, en lugar de 1 kg, o 200 g? ¿De dónde salen estos 450 g? ¿Reduce ese límite el riesgo de forma significativa? Luego, tengo una observación para el Dr. McVicar, cuando dice que la piel es un producto de bajo nivel que se descarta. En mi país, alguna piel se considera un manjar especial. Así pues, si un producto no tiene la piel, es un producto de bajo nivel en mi país, por tanto los mercados son diferentes. Los sabores son distintos. Pero volviendo a mi pregunta, en realidad es la siguiente: ¿cuál es la justificación científica para este resultado de 450 g? Tenemos ya su respuesta en cuanto a cuál es la importancia de la presencia o ausencia de piel, pero para estos 450 g, esto sigue siendo ...

Presidente

139. Esto es para los expertos. ¿Dr. McVicar?

Dr. McVicar

140. ¿Puedo responder a eso? Como dije en las respuesta por escrito a las preguntas, no puedo ver una línea de separación en uno u otro sentido en los 450 g para justificar ese aspecto particular desde el punto de vista de la enfermedad. Las enfermedades que están presentes durante la vida de los peces estarán igualmente presentes por encima de los 450 g o por debajo, y pueden manifestarse en condiciones de tensión en cualquier momento de la vida de un pez, si persisten en un estado de bajo nivel de manera que puedan reproducirse. Como dije, haciendo conjeturas quizás de manera equivocada, posiblemente debido a mi participación en el análisis del riesgo con Australia, tal vez de manera justificable, podía ver alguna lógica en que éste fuera un producto preparado para el consumo en un tamaño que se consumiría y cocinaría directamente, y esto era una hipótesis, sobre la cual pienso que debería responder Australia.

141. El segundo punto acerca de la piel, permítanme referirme a él brevemente. Soy consciente de que la piel, por ejemplo en Islandia, es muy valiosa para el curtido y también que viene tratada como tal, de manera que no es un valor exclusivamente bajo, y por otra parte acepto sus observaciones acerca de mi ignorancia sobre las costumbres finlandesas.

Presidente

142. Sin duda, Australia deseará volver a este punto cuando nos reunamos el viernes, pero, ¿desean ...?

Kari Bergholm

143. Bien, desearía oír la opinión de los otros expertos sobre mi pregunta, si tienen alguna.

Dra. Wooldridge

144. Sí, mi interpretación era que los 450 g eran el tamaño de la ración, pero no el tamaño real del pez. En consecuencia, podría serlo, aunque no es tan evidente para mí a partir de la información que hemos recibido, pero puede ser que se halle por alguna parte alguna prueba de que éste es un tamaño típico que el consumidor cocinará de una vez, lo tratará de una manera diferente de otras. Ahora bien, no encontré esa prueba, pero esto no quiere decir que no exista. Pienso que sí existe, bien, es una lástima que no figure ahí, pero entiendo que no se trata de la cantidad de agente infeccioso potencialmente presente en el tamaño de la ración, sino de la vía de exposición que se sigue a partir tal vez de tamaños diferentes de raciones. Así pues, el hecho es que la carga bacteriana, parasitaria o vírica no se ve afectada por el tamaño de la ración, excepto en lo que se refiere a la carga por unidad, siendo éste un problema de la vía de exposición; lo que los australianos están diciendo, por lo que entiendo, es que si se tiene una ración que alguien cocinará tal como está, ellos van a tratar los trozos pequeños y las piezas de manera diferente, por lo que las vías de exposición serán distintas.

145. No estoy seguro de haber dado al Dr. Brückner la oportunidad de responder.

Dr. Brückner

146. Tengo la misma impresión que la Dra. Wooldridge. Creo que en el IRA de 1999 de Australia había un anexo de una carta de uno de los comerciantes y tengo la misma idea de que es también el tamaño preferido para el comercio.

Australia

147. Permítanme simplemente aclarar los puntos, básicamente pienso que estamos de acuerdo casi del todo con lo que han dicho la Dra. Wooldridge y el Dr. Brückner, que creo que puede reducirse tal vez a dos elementos. El primero es la definición, si se quiere, y éste era un asunto comercial basado muy particularmente en el asesoramiento que recibimos sobre el comportamiento del consumidor y la probabilidad de que esa sea la cantidad de producto que el consumidor cocinará y comerá. Luego, el segundo elemento tiene una base fáctica para la medida y se refiere a esos tres hechos que he mencionado, que ese tipo de ración lo consumiría probablemente un miembro del hogar en su totalidad. Si está elaborado, entonces también serían mínimos los desechos. Creo que tal vez esto responde a uno de los puntos que el Dr. Brückner planteó antes. Y luego, el tercer elemento es que hay recursos para la elaboración ulterior en instalaciones certificadas.

Presidente

148. ¿Puedo aclarar simplemente que entonces la preocupación es acerca de la eliminación de los desechos, no los procedentes del consumo doméstico, sino del comercial en gran escala?

Australia

149. La eliminación de que se trata es, por supuesto, la de la elaboración comercial, la eliminación ahí representa la mayor preocupación. Esos otros elementos, que el tamaño del producto preparado para el consumo sea de 450 g, limitan entonces los desechos en esos otros sectores. Así pues, considero que son esos tres factores juntos los que determinan nuestra posición.

Presidente

150. ¿Desean añadir algo más o ...?

Australia

151. Sólo para que conste en acta, permítame, Sr. Presidente, en realidad es en los párrafos 68-71 de nuestras observaciones sobre los comentarios de la Dra. Wooldridge donde creo que aborda esta cuestión de la definición de producto preparado para el consumo. Pero sin duda volveremos a ello el viernes.

Canadá

152. Gracias, Sr. Presidente. Creo que acaba de hacer la pregunta sobre la cual iba a pedir aclaración. Tras leer la página 201 del Informe de 1999 al que se refería Australia, tuve también la impresión de que el problema que se estaba tratando de abordar con la prescripción que impone la forma de producto preparado para el consumo era la elaboración comercial y, después de leer las evaluaciones de las vías de exposición en todo el Informe de 1999 fue esa también mi impresión, debido a las conclusiones que se sacaban en relación con otras vías. Creo que volveré sobre ello el viernes, en lugar de seguir adelante aquí.

Presidente

153. Bien, parece que en ese caso hemos agotado el proceso esta tarde. Daré a los expertos la oportunidad de intervenir como punto final con las observaciones que crean oportunas para resumir lo que han dicho o para subrayar cualquier punto en particular que estimen importante, y su intervención podrá ser todo lo larga o corta que deseen. Dr. Brückner.

Dr. Brückner

154. Creo que no tengo nada que añadir a lo que ya se ha dicho, pero mirando hacia atrás, cuando hemos examinado este litigio en los últimos años, y creo que la Dra. Wooldridge estará de acuerdo conmigo, no puedo recordar ninguna ocasión anterior en la que se haya debatido tan intensamente una cuestión relativa al Acuerdo MSF, planteando la importancia del carácter cualitativo frente al cuantitativo y su lugar en la futura adopción de decisiones. Tal vez sea positivo que se haya debatido esto. Eso es todo. Espero que se solucione esta diferencia y les deseo buena suerte.

Presidente

155. Muchas gracias.

Dr. McVicar

156. Gracias, Sr. Presidente. He escrito sólo algunas observaciones sobre lo que considero que resumiría mi posición tal como lo veo. No repetiré lo que ya he expuesto, de manera bastante clara, pero me parece evidente, como científico práctico, que siempre habrá posibilidad de desacuerdo sobre lo que se considera un nivel adecuado de protección. En realidad lo equiparo con lo que llamaría un enfoque precautorio, en contraposición a otro menos precautorio, y si se plantea esto en casos extremos pienso que pueden darse cuenta de lo que estoy diciendo. Si adoptamos un enfoque precautorio extremo, no se hará nada hasta que no se demuestre lo contrario. Esto es imposible y no lo permiten las normas comerciales. En el extremo opuesto, se permite todo hasta que se produce una consecuencia no deseada, en cuyo caso entonces será demasiado tarde. Es una exposición obvia de las posiciones y de lo que se ha considerado que son medidas adecuadas; aquí las dos partes tienen enfoques claramente diferentes. Desde el punto de vista científico, las diferencias evidentes en las secciones relativas a la identificación del peligro y la evaluación del riesgo de los documentos de 1999 no son grandes y probablemente no influirán de manera importante en las conclusiones a las que se llegue. Sin embargo, como los científicos parecen estar de acuerdo en general, es en la traducción de la ciencia en política donde, a mi modo de ver, comienzan a manifestarse los desacuerdos.

157. He oído críticas por no haberse realizado más análisis cuantitativos y, en primer lugar, no creo que esto sea necesario, considero que ya hemos tratado ese punto. Y, en segundo lugar, incluso un análisis cuantitativo completo del riesgo podría solucionar las diferencias de opinión acerca de si una medida determinada está justificada o no o podría no solucionarlas en la práctica. Un ejemplo, desde un punto de vista completamente distinto, y es un ejemplo serio: el riesgo de que un rayo alcance a una persona se puede determinar con bastante exactitud, pero eso no impide a la gente participar en actividades al aire libre. Se puede calcular un nivel mucho más bajo de riesgo para la encefalopatía espongiforme bovina, pero esto fue suficiente para prohibir la carne de bovino del Reino Unido en todo el mundo. Así pues, se trata de una percepción del riesgo, una percepción individual y se convierte después en un aspecto cultural y político, que no tiene un carácter científico. No estoy defendiendo el punto de vista de la aportación numérica uniforme para la imposición de medidas de reducción del riesgo. Es evidente que eso es imposible. No tengo respuesta a la pregunta de cómo habría que definir lo que es un nivel aceptable de riesgo y, como dije antes al respecto, la única vía razonable para abordar esto parece ser un acuerdo negociado.

158. Me han impresionado la cantidad de esfuerzo y de documentos que ha generado esta labor y en el tiempo disponible ha sido difícil profundizar y mantenerse en el centro de las cuestiones. Particularmente en la última fase, he tenido aquí una ventaja sobre algunos de mis otros colegas y expertos, en el sentido de que me había familiarizado con los documentos de evaluación del riesgo de Australia mientras se estaban preparando. He examinado todas las evaluaciones del riesgo que ha realizado Australia en relación con las prescripciones sanitarias y fitosanitarias y de la OIE y he comprobado con satisfacción que se ajustaban a los criterios de la evaluación cualitativa. Como ictiopatólogo, me he ocupado también de la legislación y pude seguir la lógica que aplicaba Australia en las secciones de la identificación del peligro y la evaluación del riesgo de cada una de las evaluaciones del riesgo. Inevitablemente para un trabajo tan importante, que se ha realizado en un período de tiempo muy corto, hay sectores que se podría mejorar, pero no he detectado problemas que considerase que podrían afectar a las conclusiones principales. En las secciones que se ocupan de la gestión del riesgo, tengo menos que decir como científico, por motivos evidentes. Sin embargo, es decepcionante el hecho de que se disponga de tan poca información sobre la contribución de cada una de las medidas de reducción del riesgo (es decir, su eficacia), a la consecución de una reducción del riesgo para alcanzar el nivel adecuado de protección de Australia. El requisito de la eliminación de la piel es un ejemplo, y hemos hablado de ello a lo largo del día. No digo esto como una crítica a los análisis del riesgo de las importaciones de Australia como tales, sino más bien como un ruego para que se realicen nuevas investigaciones científicas a escala mundial. La falta de datos válidos en los cuales basar las decisiones es un tema constante en todos los debates que hemos tenido. La cuestión que afronta el Grupo Especial es determinar qué se puede hacer en el período de transición, mientras se genera realmente esta información.

Presidente

159. Gracias. Dra. Wooldridge.

Dra. Wooldridge

160. Estoy de acuerdo en que una de las principales cuestiones que parece que se ha examinado en las comunicaciones por escrito y en las exposiciones orales es la cuestión de la evaluación cualitativa frente a la cuantitativa del riesgo. Considero que el intento de cuantificar las evaluaciones del riesgo aclara enormemente las cuestiones. Aclara varias cuestiones. Señala sin duda dónde no se dispone de datos adecuados y, siempre que se sea suficientemente minucioso en la recopilación de los datos que en el momento se consideran los mejores, puede dar una buena orientación acerca del tipo de niveles de probabilidad que podría plantear un riesgo. Dicho esto, estoy de acuerdo en que no hay una prescripción para realizar un análisis cuantitativo del riesgo. Sin embargo, tengo dos grandes preocupaciones en relación con esta evaluación cualitativa del riesgo en concreto, y una de ellas la aplicaría a las evaluaciones cualitativas del riesgo en general. La cuestión que tengo, como ya he dicho, acerca de esta evaluación particular del riesgo es la de la exposición. No estoy convencida de que se haya tratado de manera completa y adecuada. Sin embargo, en mi opinión, si se hubiera abordado completamente, es decir, el capítulo general sobre exposición se hubiera presentado y examinado con respecto a cada una de las enfermedades concretas y la probabilidad total de radicación, como dije en mis respuestas considero que la probabilidad de radicación probablemente habría sido más baja en la mayoría de los casos. Digo "probablemente", porque al no haberlo hecho no puedo estar segura, pero no sé si esto llevaría necesariamente a un nivel diferente del riesgo evaluado. Ahora bien, lo que estamos tratando aquí ahora es lo que es aceptable, y podría muy bien haberlo sido, y tal vez seguiría siendo prerrogativa de Australia decidir que ese nivel más bajo seguía siendo inaceptable. Por consiguiente, lo que deseo ver son las evaluaciones del riesgo de la mayor calidad posible, con independencia de lo que se considere que es el nivel aceptable de riesgo, porque se podrían confundirse las dos, y pienso que corremos el peligro de hacer eso aquí, y eso significa que uno tiende, en consecuencia, a ser menos claro al evaluar realmente los riesgos. Considero que tal vez exista la preocupación de que si realmente se reduce el riesgo al nivel que realmente se podría alcanzar, y parecería tan pequeño que posiblemente uno no podría justificar la aplicación de ciertas medidas. No obstante, no estoy de acuerdo con eso. Creo que seguiría siendo prerrogativa de Australia establecer su propio nivel aceptable de riesgo. Simplemente me preocupa el hecho de que el riesgo evaluado no se abordase en la práctica de manera algo más completa desde ese punto de vista.

161. El otro problema era la excesiva complejidad de los términos utilizados para especificar efectivamente los niveles cualitativos. En realidad forma parte de la misma cuestión. Habría preferido ver un intento menos específico de distinción. Algo que simplemente dijera que éste es un riesgo bajo, pero que, no obstante, este riesgo bajo sigue siendo demasiado alto para ajustarse a nuestro nivel aceptable. Desde un punto de vista metodológico habría quedado satisfecha con esto. Me temo que fue el intento de hacer las cosas demasiado complejas aquí lo que me ha creado problemas. Soy consciente de que tal vez esto no lo hubiese aclarado necesariamente mucho, pero supongo que lo que estoy tratando de decir es que quiero ver una buena evaluación del riesgo separada de lo que la gente piense que es un nivel aceptable del riesgo, y luego se debían examinar ambas. Pero no creo que el intento de ser muy preciso en una evaluación cualitativa sea el camino.

Presidente

162. Muchas gracias. Bien, como ya indiqué antes, la transcripción de esta reunión formará parte del anexo del informe al final del día, de manera que todo lo que se ha dicho se reflejará de esta forma. Sin embargo, si los expertos desean aclarar por escrito o confirmar o elaborar cualquier cosa que hayan dicho, les ruego que lo entreguen a más tardar dentro de dos días. En otras palabras, el viernes por la mañana, de manera que podamos tratarlo antes del final de la reunión formal.

Australia

163. En la observación final de la Dra. Wooldridge, menciona, al presentar sus comentarios finales, que había dos puntos que deseaba exponer, uno que era específico de las evaluaciones cualitativas del riesgo, la evaluación del riesgo de 1999 de Australia, y el otro que era una crítica más general de éstas. Simplemente me preguntaba, ¿era el segundo punto acerca de los términos complejos, es eso una crítica general de ...?

Dra. Wooldridge

164. Lo siento, sí, me refiero, como dije antes, a que no se puede evitar el carácter subjetivo, no lo creo, cuando se está haciendo una evaluación cualitativa del riesgo. Y teniendo en cuenta esto, pienso simplemente que es un gran error intentar ser demasiado precisos, demasiado complejos. Creo que si se puede diferenciar entre un riesgo alto, medio, bajo e insignificante, no me parece en realidad que en una evaluación cualitativa se pueda ir más allá de eso. Pienso que intentar hacer esto estropea, en mi opinión arruina completamente, lo que de otra manera podría ser un sistema razonable de examinar los riesgos.

Presidente

165. Bien, pienso que hemos concluido con las cuestiones de fondo de la reunión. Simplemente me gustaría hacer a las partes una propuesta de calendario de procedimiento para ver si sería adecuado para ellas. Mañana por la tarde tenemos programada una reunión con las partes y las terceras partes para una sesión que podría no ser muy larga. Nos preguntamos si tal vez las partes desearían aprovechar la oportunidad, una vez concluida la sesión de las terceras partes, para continuar luego con la reunión que habíamos previsto para el viernes y presentar simplemente las declaraciones formales mañana por la tarde, de manera que tengan tiempo después de esto para examinar cuáles van a ser las preguntas que se van a plantear unos a otros. Luego nos reuniríamos el viernes por la mañana para abordar esas preguntas. No sé si están en condiciones de hacer esto, pero si adelantamos las declaraciones formales al jueves por la tarde se podría hacer por lo menos una pausa entre las dos partes de la reunión. ¿Alguna opinión al respecto?

Canadá

166. Me satisface exponerle en primer lugar las opiniones del Canadá, Sr. Presidente. Preferiríamos presentar nuestra declaración preparada el viernes, una vez que hayamos tenido la oportunidad de examinar totalmente las preguntas que nos ha planteado hoy, además de lo que hemos oído hoy, y las observaciones de las terceras partes.

Australia

167. Esta sería también la posición de Australia. Preferiríamos comenzar el viernes por la mañana.

Presidente

168. De acuerdo. Pensamos que podríamos comenzar probablemente más temprano el viernes. Sí, veamos esa posibilidad. Sin embargo, el motivo real es que disponemos de un margen de tiempo muy estrecho y también nosotros necesitamos tiempo para examinar el resultado de la reunión en conjunto, de manera que realmente queremos disponer de todo el viernes por la tarde, por lo que desearíamos acabar la sesión el viernes por la mañana. Las declaraciones formales llevarán bastante tiempo, pero tal vez podríamos comenzar un poco antes, por ejemplo a las 9.15 de la mañana, ¿están de acuerdo? Bien, es para tratar de completar la sesión con las partes por la mañana.

169. Muchas gracias, creo que sólo me queda dejar constancia del agradecimiento del Grupo Especial para los expertos por toda la labor que han realizado y por su muy amable colaboración durante esta tarde. Y muchas gracias por responder con tanta rapidez y de manera tan exhaustiva a todas las preguntas que se les han formulado. Muchas gracias, y con esto creo que se levanta la sesión.

ANEXO

LISTA DE LA DELEGACIÓN CANADIENSE

Matthew Kronby Jefe de la Delegación
Consejero
División de Derecho Mercantil
Departamento de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional
 
Hélène Belleau Oficial de Política Comercial
División de Obstáculos Técnicos y Reglamentación
Departamento de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional
 
Iola Price Director
Subdivisión de Acuicultura y Ciencias Oceánicas
Pesquerías y Océanos del Canadá
 
Gilles Olivier Jefe
Sección de Desarrollo de los Moluscos y Sanidad de los Peces
Subdivisión Científica de Pesquerías y Océanos del Canadá
 
Ken Roeske Jefe
Política Comercial
Pesquerías y Océanos del Canadá
 
Marnie Ascott Analista Comercial
División de Asuntos Internacionales
Organismo de Inspección de los Alimentos del Canadá
 
Heather Murphy Auxiliar Jurídico
División de Derecho Comercial
Departamento de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional
 
Brendan McGivern Primer Secretario
Misión Permanente del Canadá ante las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio
 
Lynn McDonald Tercer Secretario
Misión Permanente del Canadá ante las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio

LISTA DE LA DELEGACIÓN AUSTRALIANA

Stephen Deady Jefe de la Delegación
Secretario Adjunto, Subdivisión de la OMC
Departamento de Relaciones Exteriores y Comercio
 
Joan Hird Directora
Dependencia de Investigación de Diferencias y Observancia
Departamento de Relaciones Exteriores y Comercio
 
Digby Gascoine Director
División de Políticas y Asuntos Internacionales
Servicio de Inspección y Cuarentena de Australia
 
Sarah Kahn Directora
Subdivisión de Política de Cuarentena Animal
Servicio de Inspección y Cuarentena de Australia
 
Peter Beers Jefe
Sección de Animales Acuáticos
Subdivisión de Política de Cuarentena Animal
Servicio de Inspección y Cuarentena de Australia
 
Phil Sparkes Ministro y Representante Permanente Adjunto
Misión Permanente de Australia ante la OMC
 
Simon Farbenbloom Primer Secretario
Misión Permanente de Australia ante la OMC
 
Dara Williams Tercer Secretario
Misión Permanente de Australia ante la OMC


ANEXO 2

Procedimientos de trabajo revisados

El Grupo Especial seguirá, en los aspectos pertinentes, los procedimientos generales de trabajo establecidos en el ESD, adaptados a las circunstancias de las presentes actuaciones. En especial:

1. El Grupo Especial se reunirá a puerta cerrada.

2. Las deliberaciones del Grupo Especial y los documentos que se hayan sometido a su consideración tendrán carácter confidencial. Se insta a las partes en la diferencia a que, mientras esté en curso el procedimiento del Grupo Especial, no publiquen documentos o hagan declaraciones públicas en relación con la diferencia, con la salvedad de lo previsto en el párrafo 3 del apéndice 3, con arreglo al cual:

"[…] Ninguna de las disposiciones del presente Entendimiento impedirá a una parte en la diferencia hacer públicas sus posiciones. Los Miembros considerarán confidencial la información facilitada al grupo especial por otro Miembro a la que éste haya atribuido tal carácter. Cuando una parte en la diferencia facilite una versión confidencial de sus comunicaciones escritas al grupo especial, también facilitará, a petición de cualquier Miembro, un resumen no confidencial de la información contenida en esas comunicaciones que pueda hacerse público."

3. Se prevé que, antes de celebrarse la reunión sustantiva del Grupo Especial con las partes, las dos partes en la diferencia presenten comunicaciones escritas y, posteriormente, escritos de réplica, en los que expongan, respectivamente, los hechos del caso, sus argumentos y los argumentos que formulen en contestación a los expuestos por la parte contraria.

4. En su reunión sustantiva con las partes, el Grupo Especial pedirá en primer lugar al Canadá que exponga sus opiniones. Posteriormente, pero siempre en la misma reunión, pedirá a Australia que presente su opinión al respecto.

5. Las partes presentarán todos los testimonios técnicos y científicos al Grupo Especial a más tardar en sus escritos de réplica, salvo en caso de que los faciliten en respuesta a preguntas posteriores del Grupo Especial. Podrán concederse excepciones a esta forma de proceder cuando se demuestre la existencia de una causa justificada. En tal caso, se concederá a la parte contraria un plazo para formular observaciones, según proceda.

6. En interés de una total transparencia, las exposiciones, las réplicas y las declaraciones se harán en presencia de ambas partes.

7. Ambas partes deberán presentar una copia en disquete (en el sistema Word u otro análogo) juntamente con la versión impresa (10 ejemplares) de sus comunicaciones en la fecha fijada.

8. Las comunicaciones y réplicas escritas se presentarán a las 17 h a más tardar del día fijado para ello (excepto si se trata de un viernes, en cuyo caso los documentos han de entregarse a más tardar a las 12 h), con el fin de que se disponga de tiempo para poder distribuirlas a los miembros del Grupo Especial ese mismo día. Además, cada una de las partes pondrá a disposición de la otra, en el mismo momento en que las presente al Grupo Especial, sus comunicaciones escritas, ya se trate de las primeras comunicaciones o de los escritos de réplica (y, en su caso, las respuestas a preguntas formuladas por el Grupo Especial).

9. El único idioma de trabajo para las comunicaciones y la reunión con las partes será el inglés.

10. En caso necesario, el Grupo Especial formulará preguntas a las partes para aclarar cualquier punto que no haya quedado claro. Las respuestas a esas preguntas se presentarán por escrito en la fecha fijada por el Grupo Especial.

11. Todos los documentos que se presenten serán concisos, tendrán la mayor brevedad posible y se limitarán a la única cuestión pertinente a este procedimiento concreto: el cumplimiento.

12. Con el fin de facilitar en la medida de lo posible la redacción del informe en el plazo sumamente breve de que dispone el Grupo Especial, se pide a las partes que presenten un resumen de sus comunicaciones y escritos de réplica.

13. Las partes en el presente procedimiento tienen derecho a establecer la composición de sus delegaciones, de las que podrán formar parte abogados y asesores privados. Las partes serán plenamente responsables de todos los miembros de su delegación y se asegurarán de que tanto todos los miembros de la delegación, como cualesquiera otros asesores consultados por ellas, actúen de conformidad con las normas del ESD y con los procedimientos de trabajo del presente Grupo Especial, especialmente en lo que concierne al carácter confidencial de las actuaciones.

ASESORAMIENTO DE EXPERTOS

14. El Grupo Especial recabará el asesoramiento técnico y científico de expertos. Habida cuenta del breve plazo disponible para las actuaciones, el Grupo Especial, tras celebrar consultas con las partes, ha procedido ya en un momento anterior del procedimiento a elegir a las tres personas siguientes: los Dres. Gideon Brückner, James Winton y Marion Wooldridge. El Grupo Especial podría considerar procedente, especialmente en función de las cuestiones planteadas en las comunicaciones de las partes, recabar asesoramiento de otras personas. En tal caso, se dará a las partes oportunidad de dar a conocer cualquier objeción con respecto a candidatos concretos antes de que el Grupo Especial finalice su proceso de selección de otros expertos.

15. El Grupo Especial preparará preguntas específicas para los expertos. Las partes tendrán oportunidad de exponer sus observaciones sobre las preguntas propuestas y de sugerir otras preguntas, antes de que las preguntas se hayan enviado a los expertos.

16. Se facilitarán a los expertos, con carácter confidencial, todas las partes pertinentes de las comunicaciones de las partes.

17. Se pedirá a los expertos que faciliten sus respuestas por escrito; se proporcionará a las partes copia de las respuestas. Las partes tendrán oportunidad de formular observaciones sobre las respuestas de los expertos.

18. Antes de la reunión con las partes se celebrará una reunión con los expertos. Se invitará a las partes a asistir a la reunión con los expertos y se les dará oportunidad de formular inmediatamente observaciones sobre las declaraciones de éstos.

TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN A LA QUE SE HAYA ATRIBUIDO EL CARÁCTER DE INFORMACIÓN CONFIDENCIAL

19. No se hará pública en el informe del Grupo Especial información a la que la parte que la haya presentado haya atribuido carácter confidencial y que no sea por otro concepto de dominio público. No obstante, el Grupo Especial podrá exponer conclusiones extraídas de esa información sin hacer referencia al autor de la misma.

20. Después de la distribución del informe del Grupo Especial, o, en caso de apelación, después de la distribución del informe del Órgano de Apelación, el Grupo Especial, el personal de la Secretaría, las partes y los terceros devolverán a la parte que la haya presentado la información a la que dicha parte haya atribuido carácter confidencial, a no ser que ésta convenga en lo contrario.

El Grupo Especial podrá modificar en cualquier momento los presentes procedimientos de trabajo. En tal caso, celebrará consultas con las partes e informará a éstas inmediatamente de los cambios.

__________


Regresar al Índice